La amenaza de la mala conciencia

José Marcelo Ruiz

Es triste y lamentable ver una lucha por ejercer el poder como la que hemos presenciado en las elecciones a presidente de los Estados Unidos. En esas elecciones hemos visto un ejemplo de individuo que pertenece a esa minoría negacionista, el presidente saliente de la Casa Blanca, Donald Trump. Quien, refugiándose en un gobierno democrático, ha ejercido con despotismo el poder económico, político y social. Haciendo gala de una conciencia cuestionable.

La actual pandemia está derivando hacia una crisis, en la que hay que tomar decisiones para salvar vidas y solventar los problemas socioeconómicos. Pero también está cuestionando cómo debemos vivir la vida ahora, y nos exige pensar en el futuro. Esta realidad que se nos presenta, nos invita a reflexionar sobre qué estamos haciendo mal. Dicha reflexión nos conduciría a ‘la mala conciencia’ como causa que lo produce, porque es el egocentrismo del hombre quien actúa en la sociedad actual y echa sus raíces en un consumismo destructivo. Ahora, sería pueril buscar culpables, porque lo que debemos es exigir soluciones y exigirnos responsabilidad.

Hablemos de la amenaza de la mala conciencia, la que tiende a endiosar al hombre. Quien motivado por su egocentrismo y por su soberbia actúa en rebeldía contra natura, se convierte en un ser destructor. Es el hecho, por el cual se da que el ‘hombre devora al hombre’. Porque deja de ‘ser persona’, para ser una fiera que ha perdido todo temor. De manera coloquial lo expresamos, cuando recriminando a alguien sus malas acciones, le decimos que tiene ‘mala conciencia’, para así argumentar que es una mala persona.

Enjuiciemos la actuación de la mala conciencia y sus consecuencias, y enfrentémonos a ella. Recuperemos la conciencia humana, la que nos hace `ser persona´. Hablemos de futuro.  Para hablar de la conciencia humana hay que hacerlo desde distintas perspectivas, pero teniendo siempre presente a la persona. Me refiero a ese concepto de ‘persona’ de María Zambrano, que implica estar dotado de conciencia. Conciencia que aparece en el ser humano cuando se adquiere la capacidad de pensar; la cual nos diferencia de los animales. En su libro Persona y democracia desarrolla esta cuestión de la conciencia. Nos habla de la mala conciencia, a que  he aludido anteriormente, causa de todos los males de la historia, regímenes totalitarios, despotismo y absolutismo. Pero también nos habla de `la conciencia histórica´, de la conciencia relacionada con el futuro, que son las salvadoras de lo humano y de la humanidad.    

Es el momento de actuar como `persona´, con conciencia y con pensamiento crítico, y cuestionarnos qué queremos. Es necesario asumir los errores, para procurar un futuro esperanzador. También es necesario desenmascarar a esa minoría que niega la realidad, el futuro. No nos queda más que ampararnos en la esperanza y en la confianza como acto de buena voluntad, para recuperar vivir en armonía con la naturaleza.

Como las palabras del poeta que clama y nos dice: “Quisiera encontrar la confianza que brota cada primavera: / La que nace del vientre cálido / y viene con una esperanza nueva. / La que sueña y se despierta cada amanecer. / La que recuerda las huellas de su camino andado / y con lentos pasos construye la libertad. / La confianza que va sembrando la simiente/ y brota cada primavera.” ¡Hagámoslo!

                                                           José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes. 20 de noviembre de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión.

Entrevista a alfredo de hoces , autor de ‘Tren a la estación perdida’

Entrevista realizada por José Marcelo Ruiz

Alfredo de Hoces: “Disfruto de una vida paralela como escritor que me llena enormemente

PREGUNTA.- Sus obras se conocen a través de internet, y es usted  muy valorado porque es uno de los autores a quien más se lee, siendo ganador del Certamen de Novela 2005 de yoescribo.com. ¿Esto ha cambiado, de alguna manera, su vida? 

RESPUESTA.- No radicalmente; sigo siendo un ingeniero informático que vive de diseñar arquitecturas software. Pero disfruto de una vida paralela como escritor que me llena enormemente. En mi cabeza siempre se está cocinando algo y, de vez en cuando, me siento y escribo una columna, un relato corto, quizá un capítulo de una novela, o puede que un hilo en Twitter. Entonces, esos escritos cobran vida, echan a volar y generan multitud de respuestas (y algún ingreso extra). Esta otra vida paralela es una charla continua con un montón de gente interesante. 

P.- ¿Se ha preguntado usted por qué  y para quién escribe? 

R.- Hay muchos y diversos motivos. Escribo para tomar perspectiva sobre mi propia vida, para poner las ideas en orden, para reírme de mí mismo y de las cosas que me dan miedo, para hacer comedia del drama de la existencia, para dar quimioterapia a esos tumores malignos que a veces aparecen en la memoria. Escribo para tener conversaciones honestas con otras personas, por si alguien puede aprender algo de mis propios errores, para dar las gracias a los que me ayudaron y ajustar cuentas con los que me jodieron. Pero, sobre todo, escribo para lanzar un mensaje a este mar de mentiras donde todos somos náufragos en nuestra propia isla desierta: no estamos solos.

P.- He leído su obra Tren a la estación perdida y me ha sorprendido el realismo social con el que envuelve la narración, pero también hay  un trasfondo existencialista y poético. Hábleme usted de ello.

R.- Esto es una constante en lo que escribo. Creo que como sociedad hemos acabado interiorizando que la poesía está reñida con el realismo, que el romanticismo no tiene cabida en una visión pragmática de la vida y que ser idealista es perder el tiempo soñando utopías imposibles. Estamos convirtiéndonos en una sociedad deprimida y alienada, con una visión limitada y extraordinariamente pesimista de la vida. En esta novela quería dejar claro que ser idealista es simplemente saber que un mundo mejor es del todo posible y que, de hecho, puede estar a la vuelta de la esquina.

P.- Me gustaría profundizar en el protagonista de la obra de Tren a la estación perdida. Preguntarle qué ha querido usted trasmitir al lector, al crear un personaje que, en un principio, vemos abocado al  fracaso, pero que al final de la obra triunfa al conseguir un trabajo en el que está bien considerado.  

R.-  El mensaje es que hay luz al final del túnel. Fíjese cómo, ante un personaje crítico e inconformista, que cuestiona el orden establecido y se dice a sí mismo “todo esto parece una farsa, tiene que haber algo más”, enseguida concluimos que está abocado al fracaso. En realidad el personaje ya había fracasado mucho antes: cuando se conformó con ese camino que le marcaron como el único posible. 

P.- Habla también de que ante las exigencias de una sociedad consumista, como es en la que vivimos, la gente finge ser feliz. Hábleme de ello. ¿Qué es para usted la felicidad? ¿Es posible la felicidad en una sociedad consumista?

R.- De entrada, no creo que haya nada intrínsecamente negativo en la sociedad de consumo; de hecho hemos alcanzado un alto grado de bienestar (dejando de lado el problema de las desigualdades sociales, claro). A mí me parece fabuloso que exista esta enorme oferta de productos, de herramientas, de ocio, de placer. El problema es confundir los medios con el fin. La publicidad lleva mucho tiempo prometiéndonos la felicidad, pero el consumo por sí solo no es suficiente. Nuestra felicidad es en última instancia nuestra responsabilidad, y es un asunto bastante profundo que requiere cierta madurez emocional y una serie de aptitudes que hay que desarrollar. El problema del consumo es que puede acabar convirtiéndose en una adicción y como tal hacernos entrar en el clásico círculo vicioso: acudo a algo para que me haga un poco más feliz, cada vez necesito más de ese algo, cada vez presto menos atención a las cosas realmente importantes, y al final cada vez soy un poco más infeliz.

P.- Sus obras son autobiográficas, ¿qué hay en ellas que reflejen su personalidad?  

R.- Suelo definir mis escritos como ficción autobiográfica; son ficciones construidas sobre la base de mis propias vivencias. Creo que la honestidad es un valor importante en la literatura, así que escribo sobre lo que conozco. Una vez tengo claro el mensaje, selecciono un puñado de mis propias experiencias y las combino y adapto para construir un relato ameno con buen pulso narrativo, con un necesario equilibrio entre forma y fondo. 

P.- ¿Hay algún nuevo  proyecto  de obra  que estés escribiendo?

R.- Mi primera novela, Memorias de un ingeniero, cuenta la historia del ingeniero informático novato que fui hace quince años y que se dio de bruces con la realidad del mundo de la consultoría. Tren a la estación perdida narra la odisea del mileurista desencantado que emigra en busca de nuevos horizontes. Ahora me he remontado casi veinticinco años en el tiempo para contar mi trepidante experiencia como agente de handling en el aeropuerto de Málaga, un empleo que mantuve durante cuatro años hasta que terminé la carrera. Un aeropuerto es un lugar muy peculiar donde confluyen innumerables culturas y nacionalidades diferentes unidas por un objetivo común: tocarte las pelotas. El título lo he tenido claro desde el instante en el que decidí que esto sería mi siguiente novela: Usted no sabe quién soy yo.

Esta entrevista ha sido publicada en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 06 de noviembre de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión.

José Marcelo Ruiz

Cuestión de futuro

José Marcelo Ruiz

“El dilema está en elegir entre asumir la responsabilidad de nuestros errores y reorientar otra forma de vivir, o bien proseguir subidos en este tren que por esta vía nos conduce a un descarrilamiento. “

La metáfora del tren y las vías por donde transita es la imagen elegida para reflejar el devenir de la vida. En este devenir existe la concepción del tiempo y su problemática, porque pasa el tiempo poseyéndonos y, no nos percatamos de que, de manera irremediable, nos dejamos arrastrar. Queremos ir, a veces, a contracorriente, pero la vida nos sorprende frenando nuestros pasos y ese deseo de vivir intensamente. Porque, de manera equivocada, creemos ser dueños del tiempo. Debemos recurrir a la mitología para recordar que el dios Kronos era un monstruo devorador que se alimentaba de sus propios hijos; y como ‘hijos’ del tiempo que somos, somos devorados por él.

La ansiedad de poseer el tiempo es, actualmente, una de las enfermedades psicológicas que se padece con más frecuencia. Pensamos siempre en ganar tiempo, nos obsesionamos por capturarlo en las RRSS y, a la vez, nos estresamos por ‘no tener tiempo’. Esto último lo repetimos continuamente. Con el objetivo de ganar tiempo, hacemos un uso abusivo de nuestro vehículo para trasladarnos, ya sea para ir al trabajo, o para disfrutar de nuestro tiempo de ocio. Como resultado, lo que obtenemos es una gran decepción y frustración, porque la velocidad y las prisas nos convierten en observadores virtuales, abandonando ese precioso tiempo de contemplar la naturaleza.

Pensar en la brevedad de la vida nos crea tensión vital. Este pensamiento nos motiva el deseo de vivir intensamente el presente, perdiendo la perspectiva de la herencia que hemos recibido y que hemos de trasmitir, para mantener la especie humana. Al final, lo que hacemos con la vida, es vivirla alocadamente, cometiendo las mayores barbaridades.

Otra cuestión, es cómo el ser humano transforma el planeta. La transformación la hemos llevado a un extremo tan grave que la naturaleza se siente dañada y dolorida. La respuesta de la naturaleza es rebelarse contra la especie humana, manifestándose con bruscos cambios climáticos. La comunidad científica ha alertado que la rápida propagación de virus como el zika o el denge están relacionados con el cambio climático, debido a que el aumento de las temperaturas favorece el desarrollo de estas enfermedades epidémicas y contagiosas.

El dilema está en elegir entre asumir la responsabilidad de nuestros errores y reorientar otra forma de vivir, o bien proseguir subidos en este tren que por esta vía nos conduce a un descarrilamiento. Si tomamos la segunda opción, la especie humana desaparecerá en un futuro más o menos lejano. Mientras, la naturaleza, de nuevo, volverá regenerarse —sin nosotros— tal como hizo en eras geológicas pretéritas. Son planteamientos pesimistas, pero no hay más alternativas.

Por otra parte, gracias al avance tecnológico del presente siglo, tenemos una concepción global del planeta y conocemos mejor el universo. Este desarrollo significa un beneficio para la humanidad, pero siempre y cuando también esté al servicio de la naturaleza y no en contra de ella. Esta concepción nos da una visión nueva de esperanza y de vida; sin embargo, el peligro es que el ser humano, demasiado a menudo, juega a ser Dios. Lo triste, de estas cuestiones, es que una minoría actúa en su propio beneficio y sin importarle el futuro, y, mientras, la gran mayoría consume y vive en la ignorancia.

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 06 de noviembre de 2020.  Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de pensamiento y  de opinión.

                                                                     José Marcelo Ruiz

Tren a la estación perdida

José Marcelo Ruiz

“Uno está condenado a surcar la vía temporal que une el nacimiento con la muerte, nada puede hacer al respecto. No se puede volver atrás, no se puede parar el tren del tiempo”. Esta concepción filosófica sobre la vida es asumida por Alfredo de Hoces, autor de la novela Tren a la estación perdida.

La novela es un viaje sin retorno, porque, como dice Alfredo, no se puede parar el tren del tiempo. Es la estación que el ser humano busca, aunque de algún modo la lleva consigo, la vive,  la añora, quiere conocerla mejor. Prosigue diciéndonos que “hay estaciones en la que se puede apear  y coger otra vía para vivir instantes fugaces donde el tiempo parece detenerse. Instantes especiales en los que algunas personas se apean de nuestras vidas y otras se suben a ellas”. El autor, valientemente y en primera persona, nos narra su experiencia como persona con un lenguaje abierto y vital, con la hondura poética de decir lo que el alma quiere callar. Nos dice: “Sé  que algo en mi interior no anda nada del todo bien. Hace ya tiempo que me di cuenta. Por eso me he ido; ando buscando algo que perdí”. Así se va despojando de todo ropaje, para dejar el alma al descubierto y desnuda. Lo hace enfrentándose a la vida y a la sociedad.

Alfredo de Hoces, como autor de su propia vida, se sincera consigo mismo y nos va dibujando su miseria y las miserias de la sociedad: “Vivimos una triste farsa que día a día nos esforzamos en creer. Intentamos convencernos de que hemos conseguido todo aquello que el sistema nos prometió a cambio de nuestros años de sacrificio: un trabajo bien remunerado, una vivienda digna, tiempo libre, seguridad social, libertad de expresión, libertad de elección. Pero apenas nos dan unas migajas, a todas luces insuficientes. Y lo triste del asunto es que se nos induce a pensar que la culpa es nuestra. (…) Deberíamos sentirnos ultrajados, pero nos sentimos fracasados. Quizás sea por eso que la gente finge ser feliz. (…) Desde luego que la presión es mucha; cada día recibimos unos trescientos impactos publicitarios, todos con el mismo mensaje: aún no tienes suficientes, aún no eres suficiente”.

Describe los personajes y el ambiente social con un realismo, que nos recuerda a las novelas de Víctor Hugo  y Dostoyevski: “Sacó dos tazas de un tazón y depositó en ellas sendas bolsitas de té usadas. Bolsitas amarillentas como la triste luz de la triste bombilla, como las tristes patatas, como la triste dentadura de la triste señora gorda de la casa triste. Menuda triste mierda, todo”.

Pero convencido de que su  tren a la estación perdida debe proseguir, es consciente que “la vida no es algo que simplemente sucede a nuestro alrededor; los buenos tiempos no se van para siempre. Uno puede, y debe salir a perseguirlo”. Nuestro protagonista, con la fortaleza del luchador, se enfrenta a todo tipo de fronteras sociales, económicas, idiomáticas, morales y culturales, porque está seguro que al final del camino podrá volver a sentirse orgulloso. Pero será el orgullo de haber sobrevivido.

Estamos ante una novela en la que, como he indicado, el realismo psicosocial del siglo XXI está presente y muy bien planteado. De tal manera que el lector se identifica con el protagonista, con sus miserias y con su coraje ante la vida; se verá reflejado en ese ‘espejo roto’ de la sociedad.  El protagonista es ejemplo del ser humano que siente la necesidad vital de sobrevivir.

José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 23 de de octubre de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de opinión, de actualidad y de pensamiento.

ENTREVISTA A CARMEN FERNÁNDEZ RUIZ

DIRECTORA DEL C.E.I.P. “VICENTE ALEIXANDRE”

TORRE DEL MAR

“Aplicamos todas las medidas de prevención y salud para que las familias estén tranquilas”

José Marcelo Ruiz

PREGUNTA. – ¿Cómo se ha presentado el inicio del curso en estas circunstancias que vivimos de pandemia?

Está siendo muy complicado. Podemos decir, que hemos enlazado el curso anterior con este ya que a lo largo de los meses estivales hemos tenido que elaborar el Protocolo de Actuación Covid-19. Por otra parte, las familias, los docentes, el alumnado, el personal de administración y servicios estamos trabajando con mucha presión: incertidumbre ante los contínuos cambios legislativos y salud, priorizando el aspecto emocional del alumnado y las familias, dando respuesta a la brecha digital que hemos detectado y recuperando/fortaleciendo los aprendizajes.

P. Háblame del protocolo

Se ha creado una Comisión Específica Covid-19 cuya función es la elaboración del Protocolo y el seguimiento del mismo. El Protocolo de Actuación Covid-19 forma parte del Plan de Autoprotección y Salud Laboral del Centro. En él se recogen todas las actuaciones que vamos a llevar a cabo en el entorno escolar con la finalidad de planificar las actuaciones de educación y promoción de la salud: Entradas y salidas del alumnado, accesos de las familias al Centro, distribución del alumnado en las aulas (grupos de convivencia) y espacios comunes, medidas de prevención personal y grupal, flujos de desplazamientos durante la jornada lectiva, medidas organizativas para el alumnado y el profesorado vulnerable, regulación de los servicios complementarios, medidas de higiene, limpieza y desinfección de las instalaciones, uso de los diferentes servicios, gestión de casos ante la sospecha o confirmación de un caso positivo, canales de difusión,.. etc.

P.- ¿Qué dificultades ha encontrado y con qué apoyo ha contado para poner en funcionamiento el protocolo?

La elaboración del Protocolo está sustentada en todas aquellas normativas que se han promulgado desde las Consejerías de Educación y Salud y Familia. Su actualización es constante en función del funcionamiento de las medidas aplicadas y de la normativa que se está publicando.

La principal dificultad, posiblemente, la tengamos más los adultos que el alumnado. En relación a las familias, entendemos que sientan cierto miedo y desconfianza ya que estamos viviendo una segunda ola de contagios. El alumnado, es el auténtico héroe ya que ha asumido una cuarentena muy dura y, actualmente, están acatando todas las medidas de preventivas con responsabilidad: uso de las mascarillas, distancias de seguridad, higiene de manos, etc.

En relación a la ratio/aula es muy alta lo que supone que las clases estén masificadas. Los grupos de convivencia están funcionando muy bien a pesar de la necesidad de una mayor dotación de docentes.

P.- El comedor y las actividades extraescolares no han comenzado. ¿Qué problema hay para que no estén en funcionamiento?

El Plan de Apertura es un servicio que ofrece la Consejería de Educación a las familias. Los Centros educativos somos los responsables de gestionarlos, pero no tenemos potestad en contratar a las empresas adjudicatarias.

El aula matinal ha funcionado, con normalidad, desde el inicio de curso. Hemos tenido que reestructurar espacios para mantener los grupos de convivencia y las medidas preventivas.

El comedor escolar tenía prevista iniciarse el 14 de septiembre. Por razones relacionadas con la empresa adjudicataria, Col Servicol, SL y la Consejería se nos comunicó que el servicio se suspendía hasta nuevo aviso. Ante la perspectiva de que su puesta en funcionamiento tardará, la Consejería ha propuesto “las aulas de espera” para que las familias puedan tener un lugar donde dejar a sus hijos hasta que vengan a recogerlos. Los Consejos Escolares de los centros educativos afectados de la zona y las AMPAs hemos acordado no solicitarlas, porque no dan respuesta a la realidad que tenemos, que es la de ofrecer un servicio de comedor de calidad y con garantías de seguridad. Las “aulas de espera” el problema está en que no respetan los grupos de convivencia, ni se sabe con cuantos monitores se contará (uno de ellos tendrá que estar en la puerta controlando las salidas). Tampoco tienen en cuenta al alumnado de NEE   ni SYGA. Los monitores no manipularán ni se hacen responsable de que el alumno/a pueda traer algún tipo de alimento: un zumo, galletas o bocadillo mientras esperan a sus familias. La función de los monitores es sólo de vigilancia. El horario es de 14:00 a 16:00h. La puesta en funcionamiento de “las aulas de espera”, aún no se sabe cuándo empezaría.

Las actividades extraescolares no se han puesto en funcionamiento, porque las empresas adjudicatarias no pueden asumir las medidas preventivas tan restrictivas, ni respetar los grupos de convivencia. En cada actividad hay niños y niñas de distintas edades. Para que una actividad funcione es necesario que haya un grupo de diez alumnos/as de un mismo grupo-aula.

P.-¿La subida de la ratio puede ser un obstáculo para el cumplimento del protocolo, puesto que no se adaptaría a las medidas sanitarias?

Sí, es un problema añadido. Esta pandemia ha puesto de manifiesto varias cuestiones. La primera es la brecha digital que muchas familias y alumnado presentan. La segunda es la desconexión con las tareas escolares de un grupo de alumnado y familias. La tercera es el aspecto emocional que estamos trabajando en todos los niveles. Estos aspectos son la base en la que estamos trabajando en este inicio de curso y, para ello, todos somos partícipes y responsables. Las familias tienen que ser cómplices con el centro educativo para que las medidas que estamos aplicando se cumplan. La administración tiene que dotar a los centros educativos de recurso personales y tecnológicos. Los ayuntamientos han ampliado los servicios de limpieza y de protección civil para controlar los accesos. Los sindicatos educativos tienen que tener una mayor presencia en los colegios y conocer la realidad de nuestro día a día.

P.- Algunos padres muestran una cierta incertidumbre y preocupación por la salud, y ante la situación de la pandemia temen llevar a sus hijos al colegio.

A las familias les estamos dando información, de primera mano, del Protocolo de Actuación Covid-19 antes de que el alumnado iniciara las clases. Hemos puesto a su servicio un teléfono y un correo electrónico para atender y clarificar todas las dudas que les puedan surgir.

A lo largo del mes de septiembre y octubre estamos realizando un seguimiento del alumnado que no está asistiendo a clase y explicándoles a las familias que, desde el Centro, se están aplicando todas las medidas de prevención y salud que están a nuestro alcance. A medida que están observando el trabajo que estamos realizando, poco a poco, se están incorporando y están más tranquilas.

P. ¿Por último qué mejoras solicitaría Vd. a la Delegación?

Necesitamos una mayor dotación de recursos humanos y que se cubran las bajas en el momento en que se producen. Los recursos tecnológicos es otra cuestión a tener en cuenta; sobre todo, disponer de herramientas y equipos para poder afrontar la enseñanza telemática con garantía de éxito.

                         Entrevista realizada por José Marcelo Ruiz

Esta entrevista ha sido publicada en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 23 de octubre de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por  su interés sobre los temas culturales, de actualidad, de opinión y pensamiento.

En el ‘cole’, otra forma de convivir

José Marcelo Ruiz

El regreso al colegio ha supuesto elaborar un protocolo para los centros educativos, acogiéndose a las medidas sanitarias del Ministerio de Sanidad y de la Junta de Andalucía, para afrontar la pandemia que produce el covid-19, siendo responsable de su coordinación la dirección del centro. 

La puesta en funcionamiento del protocolo ha producido cambios, no sólo en la convivencia y la manera de relacionarse, sino también en la implicación de la comunidad educativa. El profesorado y el personal de administración han asumido nuevas responsabilidades. Los conserjes han modificado sus rutinas y el personaje de limpieza ha intensificado su  trabajo. En cuanto a la relación y convivencia, quien se ve más afectado es el alumnado, porque su ámbito de convivencia se restringe al grupo de compañeros del aula. Los padres se adaptan a la normativa para  comunicarse con el centro. 

Pero el éxito de cumplir con las medidas sanitarias en el centro, según el protocolo,  no sólo va depender  del esfuerzo de la comunidad educativa,  sino también de las infraestructuras, zonas de recreo y patios, números de aulas… y la ratio de admisión de alumnos por unidad y aula que tenga el centro. Es en este aspecto donde  hay disparidad de actuación de las CCAA, que han apoyado con medidas distintas. Si hay Comunidades Autonómicas que han bajado la ratio de 25 alumnos y ha aumentado el número de profesorado, y de personal para realizar los servicios que oferta el centro educativo, e incluso ha hecho doble turno de mañana y tarde. La Junta de Andalucía ha hecho caso omiso a las reivindicaciones de los sindicatos de la enseñanza y no ha contratado profesorado, ni personal para el mantenimiento de los servicios del centro. Precisamente, el problema reside en estos términos, actualmente no está en funcionamiento el servicio de comedor escolar, que es muy  necesario para los padres que trabajan y para las familias en situación de exclusión social. Las actividades se deben adaptar a grupos reducidos, porque deben proceder del mismo curso y aula. Pero esto implica hacer el esfuerzo económico de contratar más personas, esta realidad  aun no está resuelta.

La dificultad de enfrentarse a la pandemia es mayor por la incertidumbre y el miedo que produce. Por ejemplo, provoca que algunos padres teman llevar a sus hijos al colegio. Es importante que los padres superen esa incertidumbre y ese miedo, para no interrumpir el derecho a la educación de sus hijos.  Pero si es necesario que tomemos conciencia de  la realidad de la situación y nos manifestemos para exigir mejoras. Porque hay que tener presente que la salud y la educación son pilares importantes para el desarrollo del ser humano. De la salud  depende cómo puede ser la existencia de la vida, longeva y con bienestar, o bien breve y enfermiza, y la educación nos prepara para vivir en sociedad.

Un compañero maestro, me confesaba preocupado por la pandemia: “Ahora nos toca dar la talla, enseñando y educando con el ejemplo, con responsabilidad para combatir el covid 19”. Con esas palabras, mi compañero definía las cualidades del maestro, la dedicación y la abnegación, que hacen que el oficio de maestro sea de vocación. Porque el maestro es consciente de que su labor es educar y formar personas.     

Esta actitud de responsabilidad es la que nos debemos exigir, sea en el ámbito profesional que se  trabaje, pero también manifestar las mejoras, ya sea por la salud o la dignidad de la persona.                                                                      

                                                                     José Marcelo Ruiz  

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 09 de octubre 2020. Mi agradecimiento personal al director  del medio D. Francisco Gálvez por su interés por la cultura, por los artículos de opinión y de pensamiento.

La plaza

José Marcelo Ruiz          

En memoria de Antonio Jiménez González

El origen y precedente de la plaza es el ágora de la antigua Grecia, término que significa asamblea. Era el espacio de encuentro donde los ciudadanos se congregaban para  comerciar, para realizar actos culturales y conversar sobre la política y la vida social de la ciudad.

  Hay una anécdota que se cuenta sobre el filósofo griego Sócrates, a quien un discípulo le pregunta: − ¿Por qué elige la plaza y no la naturaleza para pensar y filosofar? Y el maestro,  usando el arte del método de la ´mayéutica,  le responde: −  ¿Por qué crees tú? ¿No es el hombre quien habita en la plaza?

  Dentro de esa concepción de ágora, que he expuesto,  era como Antonio Jiménez González entendía y vivía la vida. Yo le decía: “Antonio, tú eres un filósofo”. Él me respondía con una sonrisa, que aportaba sorpresa e interrogación. “Sí, eres un filósofo y  de la escuela de Sócrates”.

  Antonio  habitaba en la plaza  e iba a la búsqueda y captura de la conversación enriquecedora, con esa actitud de bohemio que vive la cotidianidad con asombro. Por ello se identificaba con  el ágora, porque  es en la plaza donde habita el hombre y  donde lo cotidiano transcurre como  cosa esencial de la vida.

    Antonio Jiménez reivindicaba la plaza como lugar de encuentro y como  universidad pública de la vida,  así la concebía también D. Miguel de Unamuno. Yo os invito a que la reivindiquéis también, ahora que, tristemente,  se está perdiendo la facultad de conversar mirándose a la cara, amenazada por el intercambio de información de las redes sociales.  Soy consciente de que vivimos otro tiempo, al cual hay que adaptarse, pero  ello no debe de impedir tener presente la plaza y habitarla, porque es símbolo de cultura, de negocio, de  tertulias.  Tengo la esperanza de  que salgamos de esta pandemia y surja  una nueva manera de pensar,  en la cual apreciemos lo importante de la vida como es el respeto a la naturaleza,  construyendo un nuevo modelo de ciudad más saludable, donde las plazas vuelvan a ser espacios de convivencia.  Dejemos de convertirnos en meros transeúntes que nos trasladamos con nuestros vehículos por la ciudad y, cambiando de actitud, comencemos a caminar  y a ocupar sus plazas; así recuperaremos el ser habitantes de nuestras vidas. Porque lo triste es ver como las plazas se  utilizan de aparcamientos de coches, cuando ellas son el corazón de la ciudad y, su finalidad debe ser representar su vida. Este cambio social sería una gran revolución en lo humano, porque tomaríamos conciencia del daño que estamos haciendo al medio ambiente y, como consecuencia,  también a nosotros mismos.

Antonio me lo decía, “soy de otra época, por ello defiendo  la plaza pública”.  La plaza era su  Dulcinea, y como un Quijote defendía sus magnolios. Pero lo que sentía, verdaderamente, era  miedo a los cambios bruscos del paisaje urbano de su Vélez- Málaga, y también añoraba las buenas conversaciones de tiempos pasados. Le dolía la pérdida del centro histórico que, en un tiempo,  fue la cuna  del comercio comarcal. Razones de corazón tenía para crear la Comarca de la Axarquía, y que Vélez- Málaga fuese su capital.  Representar esa titularidad era un reto difícil de mantener, y a cuya representación tenía miedo de perder. Pero Antonio Jiménez sigue, como buen caballero, batiéndose con los molinos de vientos, que, actualmente, son los nuevos tiempos. Presente está en  su plaza pública, dejando sus huellas indelebles. Así quiero recordarte y que te recuerden.

                                                                     José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía) el viernes, 25 de septiembre de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de pensamiento y de opinión.

Lo que acontece en la vida humana

José Marcelo Ruiz

La vida está llena de acontecimientos. Cuando hablamos de la vida, podemos hacerlo de manera general, o bien pensar en el `individuo´, hablar de ese  ´ser´ que existe y está obligado a vivir. Que debe desarrollarse como `persona´, para lograrlo tiene que vivir en sociedad.

La vida humana es un periodo breve de tiempo. Que, además de ser breve, se tiene que vivir en etapas de crecimiento: la niñez, la juventud, ser hombre, ser mujer, y llegar a la vejez como un premio de un camino andado; alcanzando la serenidad del espíritu, la templanza del cuerpo. Esto se alcanza, si la vida te da la oportunidad de vivir el periodo completamente. 

Un compañero me sugería que escribiese sobre los problemas de la sociedad,  convertir mi columna en un espejo de ella. Muy buen consejo, que tengo presente. Pero le contesté que mi preocupación era lo humano y, por lo tanto, mover su conciencia. Porque  si verdaderamente queremos un modelo de sociedad democrática donde lo primordial sea que se logre la convivencia y el entendimiento, para conseguirlo es imprescindible formar `personas´. `Ser persona´, como lo expresa nuestra pensadora María Zambrano, implica estar dotado de conciencia y adquirir la capacidad de pensar en libertad. Vivir humanamente  aceptando los valores, esencialmente, humanos.

Vivimos en un mundo globalizado donde la información es planetaria. Pero si ese exceso de información no se sabe discernir, distinguiendo lo autentico de lo falso o interesado, se convierte en desinformación con la única intención de manipular la acción de pensar. En esta tesitura hay siempre intereses económicos y sociopolíticos. Ejemplo de manipulación es, actualmente, oír las contradicciones sobre temas de salud, como en el caso de la pandemia  del Covid- 19, en  la cual se elaboran bulos intencionados, y aparecen los `negacionistas´. Lo observamos, no sólo en España, sino también  a nivel global.  Y, como digo,  es muy triste que la opinión pública le dé más importancia a la salida del jugador  Messi F.C.  Barcelona, que a preocuparse por la salud  y ser responsable. Esto ocurre porque se pierde la capacidad de pensar, ante la manipulación en la se cae, influenciado por los prejuicios e intereses partidistas.

Gracias, compañero, por tus  sugerencias, las cuales, como he dicho,  tengo presente. Sé lo importante que es formar ´personas´y hacerles sentir que tienen conciencia; razón para que hagamos uso de la facultad de  pensar y actuar humanamente.

Pero  en el acontecer de la vida humana, no sólo están  los problemas sociales cotidianos, los cuales hay que salvar  con la buena convivencia. También están presentes  las necesidades de la condición humana: ese anhelo de `ser´ y  de `existir´, todo aquello que,  verdaderamente, nos hace humanos.

Este vivir humanamente implica  enfrentarse a los requisitos que delimitan la condición humana: nacer oscuramente, haber de morir, soportar, mientras dura, esta vida pasajera y su injusticia. Esta fue la queja de Job, la cual nace del fondo del corazón humano.

Como desea  todo ser humano, quiero llegar “a la serenidad del espíritu,  a la templanza del cuerpo. / A ese instante de la contemplación última. / De la mirada cargada de miradas. La sabiduría de un tiempo. / La vejez como premio de un camino andado/ buscando las entrañas del océano. / Retorno  al origen de la naturaleza perdida.” 

José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 11/09/2020. Mi agradecimiento al director del medio por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

La cosa pública’, su razón de ser.

José Marcelo Ruiz

“Hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo, entender y hacer que las leyes se guarden”. Esta cita pertenece a D. Miguel Cervantes, pronunciada por Don Quijote de la Mancha, en el capítulo 37 de la primera parte. El autor con ello quiere señalar la importancia de las normas del ‘Derecho Público y de la Razón de Estado’, lo que, actualmente, entendemos como ‘la cosa pública’; cuyas normas determinan la convivencia ciudadana de una Nación o Estado.

El escenario en el que vive y combate nuestro héroe Don Quijote es peligroso, por ser un tortuoso camino donde la injusticia impera; como la vida misma. La cuna de nacimiento determina los privilegios o las desgracias a las que, con voluntad o sin ella, se han de afrontar. Como ejemplo, tenemos en nuestra literatura obras que tratan este tema y personajes que los representan. Uno, de ellos es el Lazarillo de Tormes, quien por su nacimiento humilde es entregado por su madre para servir, y esta circunstancia le hace pasar numerosas penurias. Otro personaje es Segismundo, de La vida es sueño de Calderón de la Barca, quien, desde su nacimiento, es privado de su libertad y vive encerrado en una cárcel. Desconoce su origen, cuestionándose si su delito es haber nacido, si su culpa es vivir. En esta obra el autor nos da una magnífica lección: nadie debe decidir por otra persona y negarle la libertad. Porque la libertad nos hace alcanzar la dignidad de seres humanos. Por esa libertad somos responsables de nuestros actos.

Está de actualidad, en la prensa y las redes sociales, la presunta culpabilidad de delitos graves atribuidos al anterior Jefe de Estado, el rey emérito Juan Carlos I. Quien, como rey emérito y por haber realizado las funciones de Jefe del Estado se ampara en la ‘inviolabilidad de su persona’, recogida en el artículo 56.3 de la Constitución, para no ser juzgado por sus actos.

El profesor de Derecho Penal D. Joan Carles Carbonell Mateu, de la universidad de Valencia, argumenta en su artículo ¿Inviolabilidad absoluta del Rey? la cuestión de ser juzgado. Dice que es insostenible la cuestión de que no le juzguen, porque si fuera así, no se acomoda a los principios constitucionales de un Estado democrático. Como lo recoge los artículos 56.3 y 64 de la Constitución: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2”. A su vez, el artículo 64 dispone que: “Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes”. Prosigue el autor del artículo: “Que la inviolabilidad de la persona del Rey tan sólo se extiende a aquellos actos cuya naturaleza requiera el refrendo del Presidente del Gobierno o de los Ministros, en su caso. Los actos realizados por el Rey que no guardan relación con su función como Jefe del Estado y que, por consiguiente, es impensable que puedan estar refrendados por las personas a las que se refiere el artículo 64, no están sometidos a la inviolabilidad”.

Es evidente que ‘la cosa pública’ afecta de una manera distinta al rey o al mendigo. Pero su razón de ser mantiene viva la convivencia democrática y el heroísmo de Don Quijote, cuyo espíritu de caballero lucha por la justicia de los más desfavorecidos.

José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa, NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía, viernes, 21 de agosto 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

http://www.noticias24digital.com/opinion/jose-marcelo/cosa-publica-razon-ser/20200821191303007580.html

La vida puesta en escena  

IMG_20190428_011747José Marcelo Ruiz

 “Soy un autor dramático./ Muestro lo que he visto./ Y he visto mercados de hombres/ donde se comercia con el hombre./ Esto es lo que yo, autor dramático, muestro”.

Estos versos pertenecen al poema Canción del autor dramático, del poeta francés Bertolt Brech. El autor quiere trasmitir su visión de la vida como un escenario, donde el ser humano actúa; haciendo reseñar que los hombres con sus actos se hacen daño a sí mismos. Porque se ha construido una sociedad donde se antepone el dinero y los intereses comerciales a otros valores, esencialmente, humanos.

También el cantautor Paco Ibáñez en la canción Lo que puede el dinero, cuya letra pertenece al Arcipreste de Hita, nos hace ver el poder del dinero: “…Hace correr al cojo y al mudo le hace hablar./ El que no tiene mano bien lo quiere tomar,/ …de la verdad hace mentiras/ de la mentira  hace verdades,/ … En resumen lo digo entiéndelo mejor;/ el dinero es en este mundo el gran agitador,/ hace señor al siervo y siervo hace al señor,/ toda cosa del siglo se hace por su amor ”.

El escenario es un trajín de cuerpos y almas, que van y vienen sin concierto. Almas con cuerpos que ambulan buscando alimentos para sus fallecidos cuerpos. Y cuerpos que no pueden con el peso de sus almas. Cae la tarde…. La luz se la come el sueño. En este escenario cada uno representa su papel: a ese payaso se le cae la sonrisa en el asfalto. La melodía del flautista susurra secretos íntimos. Nadie, nadie… Nadie se detiene para oírla. El malabarista mira la luz roja del semáforo, sobre un monociclo en equilibrio desafía la boca negra de la velocidad. En aquel ángulo de aquella esquina que da a dos calles principales, pregona un ciego tu suerte para hoy: -“Las iguales para hoy, el `quebrao´ del cuatro. Son figuras en el paisaje que ambulan por las calles, como hojas caídas que se lleva el viento.

Nadie escapa de su actuación, todos salen a escena: el ciego eleva su mirada al cielo, maldice, entre dientes, su ceguera; clamando al cielo dice: −“Este mundo es un escenario, a mí me toca ser el pordiosero que sirve y se compadece del asesino. ¡Misericordia, Señor, misericordia! El hambre me la quito a guantazos, para que se calle y no proteste”. Cada personaje con su máscara, el obispo con su báculo gobierna el cielo en la tierra, y el rey con su corona la hereda. Está presente también en escena el rico Epulón, e hijos y nietos de Epulón que siglos y siglos gobernaron y siguen gobernado con corazones de metal. Que llenan sus grasientas barrigas como pavos para la fiesta. También actúa el tirano que representa bien su papel, porque conoce su fuerza, al que tu miedo le hace grande. Y su obra es tu obra, la del tirano, a quien obedeces, cuando levantas la espada contra tu padre.

En este escenario de la vida nadie es espectador, porque el público está obligado a actuar. Lo triste es mirar hacia otro lado o dejarse llevar por la corriente. Perderse, porque no te conoces ni conoces la ciudad en que vives. Todo esto pasa, porque hemos creado un dios tirano que nos somete.

El poeta sale a escena, acogiéndose a construir la esperanza, dice: −“Es hora de reconocer la tierra, el agua, el aire nuevo. De romper las alambradas de nuestras fronteras, e ir al encuentro del otro, que te espera. Porque así crecerá de nuevo lo humano, y seré digno de llamarme hijo de madre”.

                                                                     José Marcelo Ruiz

Este artículo ha sido publicado en la prensa, NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía)  el viernes, 07/08/2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión.

El faro de la poesía – Blog participativo y abierto, editado por el poeta José Marcelo Ruiz

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