La dignidad de la persona

DignidadLos acontecimientos crueles que estamos presenciando día  a día,  tambalean nuestra humanidad y sus valores. Es muy triste que el hombre se devore a sí mismo. Porque siempre estamos escribiendo la historia, pero no aprendemos de ella, para no volver a errar.

La conciencia histórica es la que nos hace conocer nuestro pasado, para vivir el presente y proyectarnos hacia el futuro. Nos compromete con todas las acciones del planeta que habitamos.

 Las minorías dominantes son las causantes de tal crueldad: una impone el poder económico, y otra impone el miedo. Es decir, la élite económica mata de hambre a medio planeta y el fanatismo actúa con el terror; ambas se enfrentan por la hegemonía del planeta. La aparición de estos modelos de minorías se da cuando el Pueblo se convierte en masa, con la facilidad de ser manipulada. Desaparece “la Persona” con su capacidad de ser libre, de pensar, de tomar decisiones. Se reduce sólo a una masa de ciudadanos súbditos de un ídolo, surgen individuos que se creen dioses y poseen el arte de la demagogia. Minorías reaccionarias que inventan ideologías fascistas y totalitarias, o están bajo un modelo de gobierno teocrático.

María Zambrano, en su libro “Persona y democracia” lo expresa muy bien: “Es la situación en que la masa encubre al pueblo hasta hacerlo invisible, y en ella surgen minorías temerosas, de una parte; minorías audaces de otra, que se lanzan a conducir a la masa. Es la situación negativa de la democracia misma: el momento en que la democracia aparece negándose a sí misma[…] De ahí la confusión y aun la desesperación que produce; que tantos crean la democracia fracasada o imposible, pues la confunden con algo peor aún que sus defectos: con su negación actualizada.”

Afirma la pensadora: “Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido,  el ser persona.” Es la dignidad de la “Persona”, en todo el abanico de su significado, en la que  recae el abuso y el maltrato. Porque  es a ella,  a quien se le niega su capacidad de pensar, de emitir opiniones y de tomar  decisiones.  También se le humilla quitándole su libertad; subyugándole a ser súbdito de un poder económico, o un sistema teocrático. La causa que le conduce a ello es porque prevalece más su subsistencia que ser libre.

La crisis entendida como cambios bruscos que surgen, en que hay que tomar decisiones,  es  cosa propia que la padezca la democracia.

Porque como prosigue diciendo María Zambrano: “La democracia es el régimen de la unidad en la multiplicidad, de reconocimiento, por tanto, de todas las diversidades, de todas las diferencias de situación.” En este modelo de sociedad es propio que se dé situaciones de crisis. Pero nunca de valores de la “Persona”, ni de su ética, así como de su capacidad de  trascendencia como ser humano, ni  que se cuestione su humanidad. Cuando ocurre esto último, podemos decir que hay una falsa democracia.

Europa, la vieja Europa diríamos es heredera de una cultura greco- latina que debemos cuidar y proteger, sentirnos ensimismados, orgullosos; porque de lo contrario la realidad es otra: somos devorados.

Ante la cruel realidad que se nos plantea actualmente, con la experiencia de un pasado donde los pueblos han sido sometidos: viviendo en ciclos de esperanza, en los cuales sentían la libertad  y la justicia social; y otras veces la desesperación. Porque el peor delito sería especular con el hambre y con la esperanza de un pueblo. Os hablo no sólo del hambre de saciar el estómago, que ya es crueldad la falta, también de saber, de conocer, de vivir siempre siendo “Pueblo y no masa”.

La visión que nos da nuestra conciencia histórica, como digo, hoy en el siglo XXI, de ser partícipe de toda la problemática del planeta que la abarcamos en una mirada; ésta nos muestra las fronteras creadas: de odio y deshumanización, cuyas  causas  son el miedo y la  sumisión a un dios creado por el poder del hombre sobre el hombre: el dinero. Y en estas circunstancias sólo nos queda la esperanza de luchar por la verdadera democracia, la que está formada por Personas. “PORQUE SOMOS NECESARIAMENTE LIBRES” del mismo modo que “SOMOS NECESARIAMENTE PERSONAS” (Ortega y Gasset)

                                             José Marcelo Ruiz (Poeta)

Este artículo ha sido publicado en  la prensa “Noticias 24-( Comarca de la Axarquía)”, el viernes 22 de julio de 2016. Gracias al director del medio D. Francisco Gálvez por su buena disposición y su gran interés por la cultura.

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