El gran teatro del mundo

MUNDO 2En algún instante de nuestras vidas, todas las personas nos hemos preguntado: ¿Para qué, y por qué estamos en este mundo? Hemos buscado las respuestas: unos las han encontrado en la fe religiosa, otros en el sentido antropológico y filosófico que tiene la vida. Pero, la mayoría de los mortales sólo subsistimos o sobrevivimos en este escenario que es el mundo.

Este título que encabeza el artículo, alude a una obra teatral de Don Pedro Calderón de la Barca, un auto sacramental en el cual se representa al mundo como un gran teatro: “No olvides que es comedia nuestra vida/y teatro de farsa el mundo todo/que muda el aparato por instantes, y que todo en él somos farsantes” Cuyo papel se nos adjudica por  predestinación, y se nos abandona al libre albedrío, para representarlo bien o mal.

La pregunta que me hago, y os transmito a vosotros, es: ¿Si Pedro Calderón de la Barca fuera escritor contemporáneo de nuestro siglo, cómo escribiría sus obras? Lo cierto es que no cambiaría el planteamiento de ver al mundo: como un “gran teatro”, como un “gran mercado”, y, la vida; “la vida como sueño”. Porque son conceptos universales que traspasan el tiempo. Modificaría los valores morales-religiosos, mantendría su pensamiento filosófico; así como llevaría a escena las circunstancias socio-políticas.

Estar predestinado por la cuna de nacimiento, para representar nuestro personaje asignado en la vida; cae en el error de darle una proyección sólo religiosa, anula a la “persona” como “ser” que se proyecta hacia el futuro, con la capacidad de pensar, de tomar decisiones, y ser dueño de su destino. Por otra parte, la predestinación religiosa pone un velo sobre las circunstancias socio-económicas, las cuales son causantes de las clases sociales y de la desigualdad que éstas conllevan.

En cuanto a los personajes que intervienen en El gran teatro del mundo: Dios, el mundo, el rey, la religión, el rico, el labrador, el pobre, el niño. Calderón de la Barca si pudiera reeditarla en este siglo, pocos cambios haría, exceptuando que Dios sería el poder económico que gobierna actualmente el mundo (el dinero), a su disposición estaría la religión y, tristemente, la clase política que no representa al pueblo. El labrador como trabajador tiene que ganarse el pan con el sudor de su frente; paga con ello, el castigo del pecado original. El pobre vive de su mendicidad, como despojo de un sistema que no reconoce, ni reconocerá por los siglos de los siglos; es un marginado, anarco, anti-sistema. Las religiones usan la fe para el fanatismo, y hacen huelga del verdadero credo, amantes ellas, también del dinero y del poder. El niño como la inocencia que representa, desaparece de la escena de este mundo; porque muere en el mismo instante que nace. La inocencia no tiene lugar en este mundo, porque los inocentes o necios viven o están en “El limbo”. Estos serían los personajes que, como vemos, no cambian en esencia; sólo algunos, en su forma de actuar.

Ustedes que son lectores avezados, caen en la cuenta que faltan los personajes que representan las pasiones: el amor, el odio, la envidia, los celos… ¿Están ausentes, se ha olvidado el autor de ellas, en este Gran teatro del mundo? No han sido obviadas por el autor. Están muy presentes las pasiones, porque forman parte del alma humana. Y son ellas, las que les conducen al “Gran Mercado del Mundo”, donde se compran y se venden conciencias.

Porque es de buena persona, buscar la verdad en su conciencia, pero como dice la copla:

          Aquel que del cielo vino

            por enseñar to´la verdad,

            de penita se murió

            viendo tanta falsedad.

El trabajador se consuela en este mundo con esta otra copla:

          De este mundo naica espero,

            que con vivir me conformo,

            con fatiga y sin dinero.

 Al pobre esta otra copla le viene bien:

          Que venga de nuevo al mundo

            a Dios le pido, le ruego,

            que paso muchas penitas      

            para ganarme el cielo.

Porque en este “Gran Mercado del Mundo,” El buen genio gasta bien su talento y El mal genio lo malgasta, pero al despertar del sueño de esta vida, porque “la vida es sueño;” nada queda; porque: “en el morir/ al rico y al pobre iguala”.

En la actualidad, así escribiría sus obras D. Pedro Calderón de la Barca, siguiendo el verso rimado, pero muy flamenco.

 Está en la voluntad de todos los actores y todas las actrices: “¡Emplear bien su talento y obrar bien, que Dios es Dios!”

 José Marcelo Ruiz

(poeta)

Este artículo se ha publicado en  la prensa NOTICIAS 24 – Comarca de la Axarquía, el viernes día 05 de agosto de 2016, número 169. Gracias al director del medio D.Francisco Gálvez, por su interés y dedicación a la cultura; y a la labor que realiza.

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