Ser iguales, ser diferentes.

imagen-ser-iguales-ser-diferentes¿Quién no ha mantenido una discusión alguna vez, en estos términos, aparentemente contradictorios: “somos iguales”, “somos diferentes.”? Conceptos que, conociendo sus verdaderos significados, nos evitarían prejuzgar y discriminar de manera errónea a nuestros conciudadanos, por el hecho, por ejemplo, de pertenecer a una etnia distinta a la nuestra. Si hacemos una reflexión sobre este tema, nos daremos cuenta de que son conceptos que se complementan en el ser humano y, por lo tanto, no tienen nada de contradictorios. Porque lo contrario de igualdad no es la diferencia; es la desigualdad.

Al acercarnos a la antropología comprobamos como el ser humano ha evolucionado en su relación con sus semejantes. Porque siempre ha estado unido por consanguinidad con la familia y, de manera social con el grupo, la clase, la ciudad. Es la aparición de la ciudad, la que le da la identidad de individuo y de ciudadano; siendo partícipe, en igualdad, de los derechos y los deberes. Adquiere su condición social. Y como individuo reivindica ser diferente.

Argumenta María Zambrano, en su libro Persona y democracia, sobre la humanización de la sociedad: “El hombre está sujeto a la necesidad; ella lo mide y lo cerca; le ofrece una resistencia permanente que lo obliga a la lucha, a la búsqueda y al trabajo. […] Pero, sí tiene sentido afirmar que el estar sujeto a la necesidad es manifestación y prueba de su condición esencialmente social.”

Es la necesidad de ser sociable la que nos iguala, nos hace ser partícipe de los derechos y deberes de la sociedad. Porque los derechos del hombre comenzaron a existir, como una exigencia de un tipo de sociedad, la que hemos llamado sociedad en sentido propio. Por otra parte, el nacimiento nos une consanguíneamente a la familia, pero el derecho a la vida tiene carácter social, porque es en la sociedad donde se desarrolla la vida como tal. He aquí, que tenemos, en esencia, dos identidades de las que parten todo el desarrollo posterior para afirmar que somos iguales: lo social y la vida.

El significado de diferencia implica aceptar la diversidad de la especie humana; así como tener presente la etnia a la que pertenece la persona: también el género, la orientación sexual, la religión, la cultura, la lengua. Por lo tanto, profundizar en lo que significa “ser iguales,” “ser diferentes,” nos obliga a aceptarnos como somos, y sobre todo, aceptar a los otros como son; porque implica la exigencia de un trato de igualdad y de respeto a las diferencias.

Pero, a veces, mantenemos discusiones y comprobamos cómo afloran pensamientos negativos de rechazo hacia temas como: la orientación sexual, la etnia racial, o bien se habla mal de los emigrantes. Dándose casos de homofobia, racismo o xenofobia. Quienes emiten estos juicios, comienzan siempre negando que actúan como tal: -“yo no soy racista, pero…”. Su origen, la mayoría de las veces, está en la ignorancia, que es el mayor mal que padece el ser humano; porque el ignorante no reconoce su ignorancia y actúa con la soberbia de saberlo todo. Otras están fundamentadas y arraigadas en una falsa moral; como es el caso de la homosexualidad, que ha sufrido la creencia de que era una enfermedad o una desviación sexual. Las preguntas que debemos plantearnos sobre estos temas de discriminación,  y nos conduciría a una reflexión, son: – ¿A ti te importaría tener un hijo homosexual? ¿O que tu hija se casara con alguien de etnia racial distinta? La respuesta, sin duda, deja al descubierto la tendencia y el parecer de cada persona.

En los temas laborales y económicos se cae también, a veces, en opiniones en contra de los emigrantes:- Que no deben tener los mismos derechos que nosotros. Al emitir tal juicio se está negando el derecho de ser ciudadano del mundo y de tránsito. Es triste que los poderes económicos influyan en crearnos prejuicios que impiden realizarnos como persona.

Ser iguales significa disponer de los mismos derechos y deberes. No estar por encima ni por debajo de nadie; que no te menosprecien, ni que te humillen por ser quien eres o ser como eres.

Ser diferentes supone reconocer que cada persona tiene sus propios valores, sus emociones y percepciones, su cultura, su lengua o religión que conforman su particular identidad y que todos compartimos. Para que la tarea de trabajar en pro de “ser iguales,” “ser diferentes,” llegue a buen puerto, debe tener valores de universalidad y solidaridad.

El modelo de sociedad democrática es el ámbito propicio para desarrollar y hacer realidad los derechos y los deberes del ciudadano, porque se caracteriza por la convivencia, la tolerancia y el respeto. Nos ofrece el reconocimiento de “ser iguales” y de “ser diferentes”.

Para que se dé una auténtica sociedad democrática, ésta debe estar formada por personas; así lo afirma nuestra pensadora María Zambrano: “Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.” Y nos dice que: “La persona es algo más que el individuo; es el individuo dotado de conciencia, que se entiende a sí mismo como valor supremo, como última finalidad terrestre y en este sentido era así desde el principio; más como futuro a descubrir, no como realidad presente, en forma explícita”                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           José Marcelo Ruiz

                                                                                               (poeta)

Bibliografía consultada: Persona y democracia – María Zambrano.

Declaración Internacional de los Derechos Humanos.

 Este artículo ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, día 09 de septiembre de 2016.  Gracias al director del medio D. Francisco Gálvez, por su interés en la difusión de la cultura.

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