LIBRO DE RELATOS BREVES “TARDES DE LLUVIA- ENSUEÑOS-” DEL POETA JOSÉ MARCELO RUIZ. PRESENTACIÓN DE ENRIQUE ZATTARA- EN TORROX- (MÁLAGA)

tardes-de-lluvia-ensuenos-001En el origen de todas las literaturas, encontramos la necesidad del ser humano de explicar los orígenes de la realidad y de sí mismos. La tarea que hoy asume la ciencia, y por debajo de su propio sustrato la lingüística y la filosofía. Las cosmogonía y las teogonías han sido, desde los oscuros tiempos de la literatura oral, la primera creación de imaginativos vates, sacerdotes de ancestrales religiones, profetas variados y- finalmente- de quienes plasmaron en los primeros textos escritos las tradiciones acumuladas de muchos siglos (o quizás milenios).

Los Uspanishad asirios, la Teogonía de Hesíodo, el Popol Vuh maya, o la Biblia judia y luego cristiana y musulmana, además de otras numerosas serie de textos que conocemos menos, desde el lejanísimo oriente chino hasta las áridas montañas norteamericanas, no son otra cosa que el producto de esta necesidad a través de la cual la imaginación se pone en marcha para constituir un universo a la medida de los hombres, en donde sea posible preservar la esperanza de poder comprender y comprendernos. De esas febriles y ricas imaginaciones, han surgido los textos primigenios de lo que han sido luego caudalosas religiones, algunas de ellas todavía en plena vigencia. Como dice Miguel de Unamuno y recoge José Marcelo en su prólogo: ·anhelamos la inmortalidad, y por ello creamos a Dios, para creer en ÉL”. La religión y la mitología nacen a través de la literatura, porque la palabra poética es lo que más se acerca a su lenguaje primitivo de la humanidad, antes incluso de la formación que estabiliza la gramática de las lenguas.

Con menos intención dogmática y, sí mucha intención poética, José Marcelo se propone en tardes de lluvia- ensueños recrear aquella práctica en que se fundamenta las cosmogonías. Como si hubiese querido desprenderse por un momento- el momento fértil de la lectura- de los milenios acumulados de progresivas racionalidades, para reubícarnos en el origen de nosotros mismos: Un tiempo “en donde el tiempo todavía no se cronometraba”, espacio esencial para crear y, para crear de la nada como Dios creó al mundo en casi todas las mitologías y como el primer poeta hizo surgir la realidad a través de la palabra. Un universo completo, que los hombres- el hombre que se ha hecho cargo de la tarea de contar- hemos habitado con la misión de dar testimonio.

El propio autor califica a su mitología- que no es otra cosa este libro- de textos “rescatados del lenguaje de lo onírico, donde la conciencia se duerme y deja paso al pensamiento oculto. Allí donde las imágenes afloran y no responden a la razón; pero nos acerca al vientre materno, al origen de lo que somos”.

Si todos somos- como tantos filósofos y poetas conjeturaron- sólo el sueño de Dios. ¿Por qué no podríamos ser capaces, dioses nosotros mismos, de soñar a su vez un Universo?

Así, José Marcelo va desplegando a lo largo de sus textos – narraciones constituidas por una escritura fuertemente de procedimientos poéticos- los orígenes de un Universo que puede o no ser el nuestro, pero que en todo caso deja la puerta de la mente abierta a todas las otras posibilidades que ofrece la imaginación. Si prescindimos del agobiante peso de los discursos convertidos en dogma por la tradición, ¿por qué otorgar más verosimilitud, en todo caso, al Génesis que a esta creación del poeta- José Marcelo- . Somos auténticos dioses, porque como las diversas mitologías generadas a lo largo de la historia, podemos dar vida con sólo pronunciar la palabra. Claro que siempre que aceptemos que esas vidas no son más que los sueños de un Morfeo que ni siguiera él sabe lo que está soñando. Porque Humano y Femina, dos de los personajes de este libro, adquieren la humanidad sólo cuando habita en ellos la Consciencia, ese espíritu poderoso “ que posee la cualidad de que siente, piensa, quiere y obra con conocimiento de lo que hace”. Aunque junto a Consciencia, penetre en ellos también Inconsciencia y se oculte en la zona más profunda del ser, desde donde actúa tantas veces, que los humanos no podamos controlar nuestros propios actos.

Un Universo nuevo, o el mismo Universo con origen en nuestros propios sueños, en nuestra propia Poesía, porque como asegura también el autor de estos textos- del amor de Pensamiento e Imaginación- nació la hija predilecta: La Poesía.

Ese es quizás el principal logro de “Tardes de lluvia- Ensueños”: provocar el gozoso descubrimiento de que en nosotros mismos, en el fondo de nuestra imaginación y de nuestros sueños, donde no hay ni origen ni final.

Y despertar la curiosidad, tal vez, de dejarnos llevar por los ensueños, hasta alcanzar ese sitio que ocupa la poesía: el que nos pone más cerca que nunca del vientre materno y del momento mítico en que la Nada se vuelve lenguaje para inventar la realidad en la que transcurrimos.

                                                                     Enrique Zattara

                                                                      (poeta)

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