POEMARIO “EL CORAZON RECIEN NACIDO” DEL POETA JOSÉ MARCELO RUIZ.- PRÓLOGO DE DÑA MERCEDES JUNQUERA GÓMEZ (Catedrática emérita. Miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias)

LA VISIÓN FEMINISTA EN LA POESÍA DEL POETA  JOSÉ MARCELO RUIZ

el-corazon-recien-nacido-001  De niño ya se sentía poeta porque sabía amar las pequeñas cosas. Le gustaba descubrir el colegio de párvulos del colegio, o la idiosincrasia de sus gentes, o la escuela carente de recursos, donde aprendía lo básico para sentirse preparado para la vida, para ser capaz de soñar, compartir la vida con el amor.

José Marcelo quiere como todo ser humano encontrar en el amor el manantial que nos conduce a satisfacer la sed del espíritu. El poeta busca en su poesía las respuestas que la razón nos niega y cree como Unamuno que necesitamos un Dios que nos haga crear nuestro Universo y nombrar, como Adán todas las cosas.

 Cada cual se sueña a sí mismo con el deseo de compartir el sueño con los demás. De la imaginación y el Pensamiento humano nace la poesía y va descubrimiento en su camino la Sensibilidad y la Pasión. De ahí nace el Amor.

La poesía es algo consanguíneo en él, es su forma de ser. La presencia viva del entorno en que el poeta ha vivido en su despertar a la existencia es fundamental, porque es allí donde ha aprendido a serse. El ser humano se yergue desde el misterio de su nacimiento- de su mar- hasta el misterio de su muerte- su cielo.

El poeta al considerar a la mujer en igualdad con el hombre, se refiere a una doble genealogía: una biológica y otra histórica. La primera es fundamental para el reconocimiento de la segunda. Basada en la descendencia que la función de la mujer asegura, así mismo el lazo sanguíneo que nos une a la madre. Esto es lo que ocurre con la mujer en la poesía de José Marcelo. El poeta encuentra el modo de manifestar esta relación de la madre, con el hecho del nacimiento, subrayando la intimidad de un parto en que la pareja en sí son los protagonistas de una vida compartida con el Amor.

En su poesía José Marcelo desmitifica la función de Dios en el Génesis como supremo creador, regalando el acto de creación a las criaturas humanas. La imagen poética de la madre pariendo a sus hijos supone un espíritu artístico, filosófico y político con el cual quisiera nuestro poeta devolver el significado tan grande que tiene la relación entre el hombre y la mujer: esposa y esposo con su mano de mujer junto a la de la del hombre.

No digáis mi amor ni tu amor sino nuestro amor.

No digáis mi esposo ni mi esposa

porque no os pertenecéis

Decid: es el compañero o la compañera

que habita en vuestra casa.

 José Marcelo va buscando en sus recuerdos de niño, el granado de la ribera del río, el manantial que calmaba su sed, o la charla con su amigo el cabrero. Pero el poeta no ha encontrado la granada que se rajaba madura, ni el membrillo que se caía del árbol. Sólo ha encontrado un camino polvoriento, una carretera, un erial plantado de nuevo cemento. Por otro lado estos recuerdos de la infancia se enriquecen con la añoranza y puede observarse asimismo como la voz poética experimenta una intuición.

A medida que va construyendo este universo; cada poema del libro supone una etapa de este desarrollo, una variación sobre el mismo tema, hecho este que supone, como es evidente, otra forma de cohesión.

Además de “encontrar, redescubrir o inventar” el poeta resuelve la realidad inmediata y remota mediante una renovación de espacio y tiempo. Gracias a la palabra creadora, el poeta logra burlar el tiempo aunando pasado, presente y futuro, ser y ser siéndose dentro del mismo espacio poético.

Porque tú conoces mi nombre. Me llamas por mi nombre.

Yo respondo a tu llamada porque conozco tu voz.

Voy a tu encuentro como el hombre y la mujer para caminar

cogidos de la mano, enamorados, andar este paseo tan corto.

La vida que se nos va en un suspiro.

 La palabra en José Marcelo se extiende como redes mediadoras entre mujer y hombre, arte y vida, y el poeta y su mundo. El poema aparece como un espacio infinito donde confluyen presencia y ausencia, inmediatez y trascendencia mecidos por el vaivén de la creación. No es sin embargo una ciega utopía. José Marcelo es consciente de lo ilusorio de su empresa. Su poesía intuye desde muy temprano la agónica soledad en que la humanidad está inmersa.

Entre el todo y la nada, José Marcelo alza la palabra. Su lenguaje reclama lo imposible: el todo. Pero el todo es un concepto binario que carece de sentido sin su contrapartida: la nada. Entre el todo y la nada, el poeta asienta la palabra. Su palabra fluyendo entre ambos extremos. En su apasionada fe en la palabra, el poema, la poesía, es lo único que nos salva del abismo ahora, lo único que nos podrá salvar más tarde.

Yo soy palabra que levanta el vuelo muy alto.

Tú vienes a mi búsqueda, y yo te espero.

Y si tú me nombras voy a tu encuentro.

Soy la palabra que busca el preso que grita libertad.

Está en el hombre que rompe el fusil y grita paz.

Está en la madre que ha parido y pone nombre

de amor a su ser.

La necesita la infancia sin escuela. Los que mueren de hambre

y sufren los males de las guerras. Yo voy a su encuentro,

se la entrego. Para que la haga suya.

Porque yo soy la palabra que levanta el vuelo muy alto.

…….

Porque la palabra es más palabra cuando tú la recibes y la haces tuya,

y se unen a otras palabras, se hace una frase,

las frases se unen y hacen un libro de palabras que todos conocemos,

 y las palabras del libro se hacen sangre.

Sangre que corre por las venas y da vida al corazón humano.

 

Y la palabra alcanza un vuelo muy alto,

tan alto que el tirano no lo domina.

Porque siempre hay voces libres

que me conocen. Yo las conozco.

 En la obra de José Marcelo podemos encontrar una respuesta feminista que explora la naturaleza, la lengua y la visión del mundo de la mujer como poseedora de rasgos esenciales pero desconocidos culturalmente. Asimismo, su poesía contribuye a la ampliación de dicho patrimonio literario, a la par que ofrece una valiosa aportación al pensamiento feminista actual.

Mercedes Junquera Gómez              

( Catedrática emérita.                      

Miembro de la Real Academia de Bellas Artes    

Ciencias)

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