Sobre la Navidad

 

IMAGEN SOBRE LA NAVIDAD “¿Dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en oriente y venimos adorarlo. […] La estrella que había visto en oriente iba delante de ellos, hasta que fue a posarse sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella experimentaron una grandísima alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre; se pusieron de rodillas y lo adoraron, abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso, mirra.”

 Este fragmento nos habla de la Epifanía, pertenece al evangelio de san Mateo, es la fiesta, en la cual se celebra la adoración de Cristo recién nacido; evento que supone la manifestación de Dios hecho humanidad.

La malagueña Estrella Rodríguez Gallar, autora del libro La Navidad a través del tiempo, nos recuerda que el origen de la Navidad está relacionado con las Saturnales, que eran fiestas en honor al dios Saturno que se realizaban en Roma entre el 17 y el 23 de diciembre. La iglesia católica eligió el 25 de diciembre para celebrar la Navidad, consciente de la importancia que dicha fecha tenía para la religión pagana. Resultaba mucho más sencillo cristianizar estas festividades milenarias y sustituirlas, que hacerlas olvidar radicalmente. En el año 350 d.C. el papa Julio I fue quien solicitó que la celebración fuera el 25 de diciembre y, finalmente, fue decretado por el papa Liberio en 354 d. C.

 En Egipto festejaban el solsticio de invierno, el 25 de diciembre, y el aumento de la luz, el 6 de enero, después de los trece días de haberse producido el cambio. La iglesia católica como respuesta elige la misma fecha, el 6 enero, para celebrar la Epifanía, reemplazando el culto al dios- sol pagano por el culto a Jesucristo. Así se explica que, en oriente, llame santa luz a la festividad de la Epifanía.

El historiador italiano Franco Cardini nos descubre que los magos eran adivinos y astrólogos de origen caldeo, es decir, del área sirio- mesopotámico, procedente de la tribu Meda, la cual seguía las enseñanzas de Zaratustra. Estos magos poseían el monopolio de los rituales y las prácticas de carácter mágico, adivinatorio y astrológico en el mundo mazdeista persa. En el siglo III d.C. la iglesia católica les confirió carácter real, para oscurecer su condición de magos, ya que la magia estaba prohibida.

La denominación de las razas de los magos fue posterior. Como se puede observar en el famoso mosaico de Ravena, los tres reyes son blancos. Pero, en el siglo XV, aparecen las tres razas conocidas: los europeos representados por Melchor, los asiáticos por Gaspar y los africanos por Baltasar. De este modo, se trasmitía la universalidad del mensaje de Cristo.

También san Nicolás es un personaje entrañable, cuyo culto cobró fuerza en la Edad Media. Nació en Patara, Lycia, provincia romana de Asía Menor, en torno al año 270 d.C. Fue obispo de Myra (Turquía). Se le conoce por el trato especial que tenía con los niños, porque en Nochebuena les regalaba juguetes, que el mismo había confeccionado.

La fama de san Nicolás se debió, en parte a la literatura, y también a la relación que tuvo con figuras paganas vinculadas al renacimiento vegetal, como era el ‘Padre Invierno’ (Papa Noel) para los escandinavos, y los gnomos o espíritus de la naturaleza para los celtas. Estos personajes míticos también agasajan a los niños con regalos.

Los poetas han dejado en la literatura la huella del espíritu de la          Navidad. Y como Carl Jung afirmaría: es un espíritu que vive en nuestro inconsciente colectivo. Que nos pide renacer y nos recuerda que somos humanos. Que nos exige luchar a favor de la humanidad y, en contra de cualquier acción de exclusión social. Lo triste es que suceda lo que Gandhi dijo: “La naturaleza ofrece bienes para satisfacer las necesidades de todos, pero no la codicia de unos pocos”.

                                                        José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa Noticias 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 15 de diciembre de 2017. Mi agradecimiento al director Francisco Gálvez y a su equipo de redacción por el interés por la cultura y los artículos de opinión y de pensamientos.

María Zambrano y el espíritu de sus gatos

maria_zambrano Y LOS GATOSSus pasos son sigilosos y elegantes, con mirada penetrante en la oscuridad, sensible a percibir acontecimientos y estados de ánimo; sentir la presencia de la muerte. De espíritu libre; viajero de los sueños lúcidos y del inconsciente. Una divinidad. Así veían los egipcios al gato, como un ser sagrado. El castigo por maltratar o matar a un gato era la muerte. La diosa egipcia Bastet era representada con cabeza de gato.

El zoólogo británico John Bradshaw habla de la personalidad de los gatos, destaca que los gatos no nos ven como personas, ni como dueños, sino como iguales. Somos para ellos, una proyección gigantesca de ellos mismos.

María Zambrano manifestó en su vida una gran admiración hacia los gatos, porque siempre estuvo unida a su presencia. La imagino, desde su más tierna infancia, en su casa de la calle Mendrugo de su pueblo natal, Vélez- Málaga, viviendo con sus gatitos y poniéndoles nombres a cada uno de ellos, como cualquier niña: “Mi gata Rosana/ vestía una/ bata de luna/ y cada mañana/ amanecía en mi cuna. /Mustafá mi gato/ un bigote tenía/ y un rabo muy largo, / un bisoñé se ponía/ a la hora del baño”.

Se recoge en la biografía de la pensadora el apego que tuvo hacia los gatos, porque existen numerosas fotografías, donde vemos a María con ellos en sus brazos. En el mes de agosto de 1964 María Zambrano y su hermana Araceli se ven literalmente expulsadas de Roma. Fueron denunciadas por un vecino, a causa de los gatos que tenían en su piso de Lungotevere Flaminio. Recibieron de la policía una orden de expulsión para dejar Italia en doce horas. Enterado Saragat, presidente de la república italiana, interrumpió un Consejo de Ministros para cancelar el susodicho mandato de expulsión. Pero, en septiembre, las dos hermanas acompañadas de su primo Rafael Tomero abandonan Roma. El poeta Rafael Alberti nos relata la escena de la salida: “María iniciaba la partida hacia el pequeño caserío francés de La Piéce, en la frontera Suiza, con toda su corte felina a cuesta maullando desde el interior de mínimas jaulas”.

María Zambrano vería en los gatos, metafóricamente hablando, la personificación de la libertad de espíritu. Ciertamente mantuvo una buena relación con esos animales misteriosos que son los gatos. ¿Quién sabe si, entre ella y los gatos, tendrían un pacto secreto para trasmitirse saberes ocultos?

El poeta francés Pierre Jules Théophile al hablarnos de los gatos, nos dice “Se convierten en compañeros de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanecen veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfechos, felices por hallarse contigo, y prescinden de la compañía de animales de su propia especie. Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras. El afecto de los gatos es una labor muy difícil de ganar; serán tus amigos si sienten que eres digno de su amistad, pero no tus esclavos.”

Ernest Hemingway, quien sentía también una gran admiración por los gatos, refiriéndose a sus sentimientos, resalta: “Los gatos tienen una absoluta honestidad emocional; los seres humanos, por una razón u otra, pueden ocultar sus sentimientos, pero los gatos, no.”

Está relación afectiva entre María Zambrano y los gatos ha trascendido más allá de la vida, porque la tumba de la pensadora ha estado siempre acompañada por ellos. ¡Misterio de la vida! Sí, misterio, porque el paraíso jamás será paraíso, si no hay animales, árboles y plantas. Los gatos como guardines sabios, ellos conocedores de la vida y de la muerte.

                                                                 José Marcelo Ruiz

Este artículo ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (periódico de la Comarca de la Axarquía), el viernes, día 1 de diciembre de 2017. Mi agradecimiento al director Francisco Gálvez y a su equipo de redacción por su interés por la cultura, y temas de pensamientos