EL POETA EN LA HISTORIA: LA POÉTICA DE EMILIO PRADOS.

Por José Marcelo Ruiz

 Emilio_Prados Hasta no hace mucho, la figura de Emilio Prados ha permanecido desdibujada. Considerado como un poeta marginal y que ha padecido el olvido, al menos hasta la celebración de su centenario en 1999. La propia actitud vital del poeta antes y durante la guerra civil en defensa de la II República,  e igual que poetas compañeros/as de él, como la pensadora María Zambrano se vieron obligados a padecer el  exilio. Y, Emilio Prados nunca regreso. Estas circunstancias facilitaron que fuese un poeta desconocido en España. Y, valga estas breves líneas para acercarnos a su obra, y sea un homenaje a este malagueño que es un poeta  fundamental en nuestra literatura contemporánea.

Aunque he de seguir de manera cronológica los datos de su biografía, mi objetivo es presentar sus obras, para ello hablaros de la poética de Emilio Prados

Emilio Prados Susch nació un 4 de marzo de 1899 en Málaga. Vino al mundo en el número 3 de la calle Strachan y como hermano menor de Miguel e Inés. Su padre, Emilio Prados Naveros, era un próspero propietario de una importante fábrica de muebles y la madre, Josefina Such Martín, hija del marino Miguel Such, hombre «pintoresco», liberal y revolucionario de la Primera República.

Hacia 1923 ya ha trabado amistad con Manuel Altolaguirre. En 1925 fundará con él la imprenta Sur y la revista Litoral.  Ese mismo año, de las prensas de Sur sale “Tiempo”, el primer libro que Prados publica.  En 1927, poco antes de que Sur entrase en quiebra, Prados dará otra obra: “Vuelta”. Y, poéticamente  tiene la tendencia de recoger las vanguardias, con una gran influencia surrealista La revista “Litoral”, a pesar de sus vaivenes económicos, supuso una proyección para los jóvenes poetas de la Generación del 27.

Y con la proclamación de la República se vino a afianzar en Prados la entrega a «la causa del proletariado»., bien por ideología o por el entorno obrero en que se mueve ahora, continúa su actividad cultual y pedagógica entre los pescadores de El Palo, y en 1933 este giro literario se hará patente en su Calendario del pan y del pescado, del que es muy significativo, como se ha señalado, el uso del romance popular para una poesía de inclinación revolucionaria, que luego será un procedimiento habitual en la guerra, que incluso tendrá toda una poética de la literatura popular y revolucionaria, y del que Prados se manifestará aquí como uno de sus claros precursores. Otro libro de manifiesto compromiso social lo escribirá Prados a propósito de la revolución de Asturias de 1934. Llanto de octubre, con fecha de ese año, nos muestra como la poesía de Prados viene afirmándose en el terreno reivindicativo desde antes de la guerra

Emilio se encargará durante la guerra de la labor de difusión propagandística. En 1938 obtendrá por su obra Destino fiel el premio Nacional de Literatura, si bien la obra no llegará a publicarse. Colabora en la dirección de la revista Hora de España y su amistad con María Zambrano alcanzará el grado de hondura que se mantendrá ya siempre, a pesar del exilio y la distancia. Durante ese año prepara el Cancionero menor para los Combatientes en cuya elaboración participaron soldados republicanos fabricando el papel manualmente. Obras de carácter socio-político.

En enero de 1939, Barcelona empieza a ser evacuada Emilio Prados es de los últimos en abandonar la ciudad, ya medio tomada por las tropas de Franco, pues está al cuidado del número XXIII de Hora de España que recién terminado de imprimir, no verá la luz. Al ser la ciudad ocupada tiene que cruzar la frontera a pie y en Banyuls colabora en lo que puede para acomodar a los refugiados. Desde Port-Vendres es trasladado a París, donde es acogido por la embajada de México, que le proporcionará documentos de identidad.

María Zambrano va a llamar a su generación, usando la imagen de la fiesta nacional. “La generación del toro, del sacrificado”, porque a diferencia de la generación que le precedía que se quedaron en la barrera. Su generación se echó al ruedo a torear, implicándose culturalmente, y  en la política para mejorar la sociedad. Agrega :.. , como de hecho nos quedamos solos durante la guerra. Los que a ella volvimos y los que en ella estaban  como por casualidad nos encontramos solos a la hora de la verdad.

A su llegada a México, durante algún tiempo vive en casa de Octavio Paz, comienza a trabajar de tipógrafo en la Editorial Séneca financiada con dinero del Gobierno de la República en el exilio y dirigida por José Bergamín, al tiempo que hará lo mismo en Cuadernos Americanos. Publica su primer libro en el exilio, “Memoria del olvido” en Séneca en el año 1940. Empieza así una etapa literaria, acaso la más fructífera, la más propia, en la que Prados emprenderá la tarea poética como un «trabajo diario», guiada por una clara voluntad de unidad y revisión de la propia obra. Así en 1941 tiene ya terminado el libro “Mínima muerte”, que Séneca no podrá publicar debido a su crisis económica y que no aparecerá hasta 1944 en el Fondo de Cultura Económica (colección Tezontle). También en 1944 reaparece la revista Litoral y en la que Prados colabora junto con Altolaguirre, Moreno Villa, Juan Rejano y Francisco Giner de los Ríos.

Y, es en el exilio donde el “poeta de poetad o poeta filosofo” Emilio Prados alcanza la madurez, así le denomina María Zambrano, en su obra,  y en las cartas que se escriben, donde le dice: – tú querías ser poeta y en tú búsqueda te ha hecho ser filosofo. Y, esa fusión se dio también en ella, porque siendo una filosofa penetró en el mundo de la poesía  y encontró el método de la “razón poética”.

Y, en sus escritos del  libro: “el exilio como patria”, Editorial Antropos, edición e introdución de Juan Fernando Ortega Muñoz.  donde desarrolla María Zambrano que su  generación que, como Emilio Prados nunca regreso, el exilio fue su patria” Este destierro, sin tierra… desarraigo es motivo de su poética. Lo veremos en todas las obras del exilio “ Memoria del olvido”. “Jardín Cerrado”, “Piedra escrita”…

A finales de 1944 comienza a componer “Jardín Cerrado”, acaso el libro capital de Prados, que ya sin duda alguna le afianzará como escritor tanto entre los exiliados como en España. El libro no se publicará hasta 1946 en Cuadernos Americanos,

Es para él:“La poesía es misterio y como tal no puede ser revelada. Esta imposibilidad total de darse plenamente el misterio de la poesía dejaría al poeta en un estado de ceguera o desorientación, al estar obligado a acatar su eco y su necesidad en tanto que misterio, pero indescifrable en su totalidad.” La poesía tiene como fin «salvar al hombre». De ahí que en otras notas hable del carácter de obra de amor:

…La poesía ama lo que es, del pasado y del futuro[sic]. Llora en el presente su culpabilidad, en silencio, y se angustia ante la inocencia total del futuro que calla.

». En un texto titulado «Declaración estética» Edición de Patricio Hernández encontramos las siguientes palabras del poeta:

«Como José Moreno Villa dice: “Mi religión es mi trabajo”, yo digo “Mi religión es la poesía”. Cuanto más puramente me siento en ella, más siento –con su presencia-… Y sólo puedo percibir su verdadera realidad cuando siento que naufrago dentro de mí, disuelto en esa presencia que me da un nuevo estado de virginidad ante la vida, en el espacio-tiempo.

Río natural, no será publicado hasta 1957 y será Losada quien lo hará. En 1957 el Fondo de Cultura Económica publicará Circuncisión del sueño (la segunda edición de esta obra llevará por prólogo un texto de María Zambrano

En 1960 compone La piedra escrita, -acaso uno de sus libros más herméticos e inquietantes-, cuya escritura le dejará completamente exhausto y caerá enfermo acusando la fatiga de tal esfuerzo, vuelve además a aparecer los terrores nocturnos. Acaso en su postración presiente ya que su vida no será muy larga y de ahí la urgencia de escribir y de darse en cada libro, así como de hacer de toda su escritura un único poema

 En 1961 vuelve al trabajo literario con el mismo pulso y entrega con que lo viene haciendo en los últimos años y termina Signos del ser, libro que dedica a María Zambrano y que enviará a Cela para que lo publique en Papeles de Son Armadans

Emilio Prados murió el día 24 de abril, durante la mañana tras haber trabajado unas horas en el que sería su último libro Cita sin límites, que quedo sin terminar. Aunque Emilio Prados expresó su deseo de ser inhumado en una fosa común, su hermano adquirió una tumba en el Panteón-Jardín de México, no muy lejos de donde años después sería enterrado Luis Cernuda.  En su lápida no hay más inscripción que: «Emilio Prados Such, Málaga, 1899- México, 1962».

                                                                                 José Marcelo Ruiz

Publicado en la revista literaria “AL ALBA” (Agrupación poética literaria Ana León Ramos).- Primavera- verano 2015, Nº 36

Bibliografía consultada:

“Tesis Doctoral de Alfonso Berrocal Brenes”

“Poesía y Filosofía”- María Zambrano

“El exilio como Patria” – María Zambrano . (Editorial Antropos – Edición e introducción de Juan Fernando Ortega Muñoz)

 

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