EL PERSONAJE EN LA HISTORIA: MARÍA ZAMBRANO. ¿Por qué se escribe?

                                                                                         (Por María Zambrano)

zambrano5 Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible  un descubrimiento de relaciones entre ellas.

Pero es una soledad que necesita ser defendida, que es lo mismo que necesitar de justificación. El escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella y únicamente en ella, encuentra.

Por las palabras nos hacemos libres, libres del momento, de la circunstancia que nos asedia, y es instantánea. Pero la palabra no nos recoge, ni, por lo tanto, nos crea y, por el contrario, el mucho uso de ella produce una disgregación; vencemos a la palabra al momento y luego somos vencidos por ella.

Al escribir se retienen las palabras, se hacen propias, sujetas a ritmo, selladas por el dominio humano de quien así las maneja.

Y, así, el escritor busca la gloria, la gloria con la reconciliación con las palabras, anteriores tiranas de su potencia de comunicación. Poder de un derecho de comunicar,

Las palabras se salvan  de su vanidad, endureciéndolas, forjándolas perdurablemente, es tras de lo que corre, aún sin saberlo, quien de verás escribe. Salvar las palabras de su momentaneidad, de su ser transitorio y, conducirlas en nuestra reconciliación hacía lo perdurable, es el oficio del quien escribe.

La verdad de lo que pasa en el secreto seno del tiempo, es el silencio de las vidas, y que no puede decirse. “Hay cosas que no pueden  decirse”, y es cierto. Pero esto que no puede decirse, es de lo que se tiene que escribir.

El secreto se revela al escritor mientras lo escribe y no si lo habla. El hablar sólo dice secretos en éxtasis, fuera del tiempo, en la poesía. La poesía es secreto hablado, que necesita escribirse para fijarse, pero no para producirse. El poeta dice con su voz la poesía, el poeta tiene siempre voz, canta, o llora su secreto. El poeta habla, reteniendo en el decir, midiendo y creando en el decir con su voz, las palabras, Se rescata de ellas sin hacerlas enmudecer, sin reducirlas al solo mundo visible, sin borrarlas del sonido. Pero el escritor lo graba, lo fija ya sin voz. Y es porque su soledad es otra que la del poeta.

 Afán de desvelar, afán irreprimible de comunicar lo desvelado; doble tábano que persigue al hombre, haciendo de él un escritor.

El escritor sale de su soledad a comunicar su secreto. Luego ya no es secreto mismo conocido por él lo que le colma, puesto que necesita comunicarlo. ¿Será esta comunicación? Si es ella, el acto de escribir es sólo medio, y lo escrito, el instrumento forjado.

El que escribe, mientras lo hace, necesita acallar sus pasiones y, sobre todo, su vanidad.  El escritor vanidoso dirá todo lo que debe callarse por su falta de identidad, todo lo que por no ser verdaderamente no debe ser puesto de manifiesto, y por decirlo, callará lo que debe ser puesto de manifiesto.

Y esta comunicación de lo oculto,  que a todos se hace mediante el escritor, es la gloria, la gloria que es la manifestación de la verdad escondida hasta el presente, que dilatará los instantes transfigurando las vidas.

                                                           Extraído del artículo ¿Por qué se escribe?

                                                           Del libro  Hacía un saber sobre el alma

                                                                     María Zambrano

María Zambrano que desarrolló un método, que ella llama razón poética, valorando la intuición sobre la razón. Nos dice, acertadamente, estos pensamientos sobre la poesía y el poeta:

Un poeta es alguien que pertenece al mundo de la fabula, de lo maravilloso. De no ser así, no es enteramente poeta, sino alguien que acierta a versificar. Poeta, es alguien que padece en su vida de hombre mortal, sujeto a todas las relatividades de la condición humana, el peso de lo más comprometedor, la responsabilidad más exigente; la que proviene decir lo aún no dicho, de expresar lo que gemía el silencio, en las fronteras mismas de lo inefable […] Condenado por Dios a ser filósofo, dijo de sí mismo alguien que en verdad lo era.

                                                         Del libro  Hacía un saber sobre el alma

                                                                     María Zambrano

La actitud del poeta ante la vida: El poeta tiene lo que no ha buscado y más que poseer es poseído. […] Todo poeta es mártir de la poesía, le entrega su vida, sin reservarse ningún ser para sí, y asiste cada vez con mayor lucidez a esa entrega.

                                                           Del libro Filosofía y poesía

                                                                                  María Zambrano

María Zambrano nos habla de un sueño creador: “Hundirse en el sueño es el origen de la música y la poesía. Hundirse en el sueño es delirar”.

                                                           Del libro: El hombre y lo divino

                                                                                             María Zambrano

                                                                           Trabajo realizado por

                                                                               José Marcelo Ruiz

Este trabajo ha sido publicado en la revista poética- literaria malagueña, Al Alba, nº 41, otoño-invierno, 2017.

 

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