LA AVENTURA DE SER MUJER

   Maria-Zambrano-despues-Espana-Fundacion_EDIIMA20170922_0321_20 La lectura detenida del libro: “María Zambrano- La aventura de ser mujer”. Editorial Veramar. Y cuyo autor es Juan Fernando Ortega, director de la Fundación María Zambrano, en la ciudad natal de la pensadora- Vélez- Málaga-. Se recoge en él,  unos artículos bellísimos en donde se desarrolla la ontología de la mujer. Lectura que invito a toda persona que quiera acercarse a ese lenguaje integrador de los géneros. Razón que me anima a escribir este artículo, con todo el respeto y admiración hacia la mujer y al varón como ideal de “Persona”. Y, con el permiso del autor del libro, me gustaría comentarlo, tomando palabras textuales y referencias:  “Si hiciésemos un estudio pormenorizado, a través de la historia, encontraríamos  que la mujer es la mediadora entre el reino de los valores y la modesta realidad social […] La mujer es el factor fundamental en ese lento trabajo de creación de un alma colectiva. La que nos ha unido con el pasado, con el suelo, con las costumbres y aspiraciones del grupo humano, y que poco a poco definen -los valores- específicos del grupo.”  Pero María Zambrano nos habla también de que la mujer es “alma” y como tal unida a la esclavitud y, el hombre es “espíritu”  como tal unido a la creación. Mientras el hombre se aleja en la carrera de la historia, comprometido en aventuras más decisivas, ella queda atrás sin participación, en los linderos de lo humano.

  Desde La Grecia antigua el hombre es el señor de la palabra y la razón”- La mujer permanece al margen de cualquier actividad y, sí adherida a la naturaleza, a la continuidad de la  sangre. En La Edad Media,  según nos dice María Zambrano,  una faceta de ese idealismo es la concepción de la mujer y del amor. Idealismo que parte- de lo religioso -“Omnipotencia divina”- tema central de su especulación, unido a la idea obsesiva de la libertad humana.. La mujer es idealizada por el hombre y subida en un trono. En el Renacimiento nos habla  de que hay un descendimiento de la mujer a la tierra. El hombre se encuentra con la mujer de carne y hueso, está colocada por encima del sexo. Es una vida de monja laica o monja de la cultura. Pero ese momento renacentista fue, tristemente, truncado por La Reforma y La Contrarreforma. Y, es con el Romanticismo, con sus ideales positivistas y revolucionarios, en donde surge una  nueva sociedad que reacciona en lo moral contra la religión oficial y en lo intelectual contra el racionalismo, exaltando el valor de la libertad y de los sentimientos. Es en esta época  siglo XIX,  cuando la mujer reclama su derecho al trabajo en el mismo plano que  el varón. Es el comienzo del feminismo occidental europeo. Las consecuencias que supuso para la mujer asumir esta libertad, esta reivindicación-  Según el Dr. Pittaluga: “Encontramos  a   una mujer sentimental y económicamente aislada, sola, abandonada. Más inteligente, pero amargada. Cultivada pero más triste”.

Hay, que reconocer como lo hace Herber Marcase:” la liberación de la mujer es el movimiento político más radical de la actualidad”.   Llegado a esta  conclusión, me siento obligado a preguntarme  sobre el sentido de la feminidad y de la masculinidad en una sociedad actual: Si los derroteros nos conduce a una separación, como hasta ahora, de las características de lo femenino y de lo masculino, oponiendo: la paciencia, la resistencia, la constancia, la resignación, la afectividad,- a los otros valores como: la actividad, la racionalidad, la responsabilidad y la libertad. E incluso suplantando unos por otros, porque unos se entiendan muy femeninos y otros muy masculinos. Éstos últimos se prefieran, porque se supervaloran, con ellos se quieran preconizar una igualdad con el hombre, eso es un craso error que conduce a una sociedad decadente.

Y el error está en no reconocer que deben de complementarse, porque los valores  fundamentales son comunes y aquellos que son propios del género opuesto nos complementan y enriquecen.

 Argumenta Herber Marcase “ la maternidad no es en la mujer una simple tarea fisiológica, si no que se alarga en la educación.  Toda mujer es por esencia educadora.”

A este comentario del autor, debo de añadir que, el hombre debe de ser copartícipe de esa maternidad y de la educación. Asumir su paternidad no como algo externo sino interiorizado e integrador.

Pittaluga  profetizaba una sociedad  que supere la antinomia de los géneros, no en una cultura asexuada, sino una cultura integradora de los géneros.  El hecho de que, sepamos llegar a – comprender y aceptar- que la complementariedad de los géneros  supone reconocer la imperfección por ambas partes, si somos complementarios es porque adolecemos de valores que sólo la otra parte, el genero contrario o mejor dicho complementario, nos puede aportar. Si tenemos vocación de plenitud, necesitamos llegar a ese encuentro: en la integración de los géneros en el ideal de la persona..

 Para María Zambrano “la ´Persona´ es la realidad más valiosa que todas, portadora de un designio que la sobrepasa, tan inasequible y lejana y tan cercana y frágil, la más invulnerable y lo más conmovedor, el mayor prodigio del universo conocido.” Y ella  reconoce que la sociedad democrática es el clima más propicio para la realización  del ser humano como persona, y por ello mismo, el ámbito más adecuado para la plena realización de la mujer. Ella toma una postura de izquierda y rebelde ante las injusticias sociales, postura que no abandonaría nunca. Prosigue diciéndonos que “la revolución femenina frente a la esclavitud económica y social es necesaria y urgente”.  Declara que “ El ideal feminista está más allá de la emancipación económica, que no es sino un paso tristemente necesario. El proyecto feminista zambraniano no consiste en superar a los hombres, sino en alcanzar la comunidad de ideales __ integración espiritual de sus vidas. ”

Y sobre el tema de la violencia de género opina  María Zambrano que “ Antes el hombre tenía celos de otro hombre, ahora lo va teniendo de ese ideal que la mujer vive a sus espaldas. Contra esto sólo  se nos ocurre un remedio; comunidad de ideales, integración espiritual de sus vidas.”

 José Marcelo Ruiz

                                                            Poeta.

Este artículo se publicó en la revista Andalucía Educativa y Laboral- USTEA.- Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras en Andalucía, 08 de marzo de 2008.

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