Y se pasa la vida…

  Foto atardecer“El placer es una canción de libertad, /pero no es la libertad. / Es el florecer de sus deseos, /pero no es la fruta de los deseos. / Es una profundidad llamando a la cima, pero no es ni lo profundo ni lo alto”. Esta cita pertenece al poeta libanés Khalil Gibran, y en ella nos habla del placer como  acto de deseo.  Pero  está muy lejos de la alegría, que es el sentimiento que nos da verdadera satisfacción.

El placer es la satisfacción de deseos como: tener éxito social, ganar mucho dinero, el sexo, las adicciones al juego o  a las drogas…. En el acto del placer nada cambia en  nuestro interior y, al finalizar la excitación, puede producir desilusión, porque termina. Y se nos pasa la vida enganchados  a pequeños placeres, cuyas satisfacciones tardan el tiempo de un suspiro. Nos conformamos con tan poquita cosa, y nos convertimos en esclavos de nuestros deseos. Somos seres adictos que tienen miedo a la soledad, a la tristeza, a enfrentarnos a las adversidades y a nuestra propia realidad. Porque la imagen que deja el placer es un espejo roto en mil pedazos, donde se pierde toda identidad.

La alegría es un sentimiento que expresa  lo productivo de nuestras facultades humanas esenciales, no es el éxtasis momentáneo, sino el resplandor que acompaña al ser.  El filósofo  Spinoza otorga a la alegría un lugar supremo en su sistema antropológico- ético, cuando dice que “La alegría es la transición del hombre de una menor a una mayor perfección.” Dejamos de buscar la alegría como realización personal, porque encontrarla supone un gran esfuerzo, y es un reto difícil de alcanzar.

El placer y la alegría son dos hermanos gemelos: el primero nos engaña con la facilidad con que ofrece cumplir el deseo que tenemos, pero nos deja ansiosos. El segundo nos muestra el camino rocoso que debemos de andar para encontrarnos. Porque no hay mayor perfección que la alegría de conocerse uno mismo.

 Y se pasa la vida cabalgando a lomo del tiempo, de estación en estación, bajándonos de una para subirnos en la siguiente, y sintiendo pequeños placeres, pocas alegrías y muchas tristezas que superar.  Estaciones como el poeta describe: “La niñez  es el sueño gozoso de un jardín / en invierno, latente, a la espera de despertar. […] La juventud es la búsqueda de lo incierto, la rebeldía / contra el espejo viejo que le mira. […]  Soy yo, el hombre. Soy yo la mujer. / Somos partícipes de una herencia, hijos del agua y de la tierra. […] La vejez como premio de un camino andado / buscando las entrañas del océano. Retorno / al origen de la naturaleza perdida”.

Estos versos nos hablan de las distintas etapas de nuestra existencia, y nos invitan a reflexionar sobre la vida: a valorar la satisfacción que da bajarse de una estación y subirse en otra, porque se ha llegado. Que es motivo de alegría ver amanecer y esperar la puesta del sol. Nos hacen pensar en aquellas cosas importantes que nos producen verdaderas satisfacciones: ver crecer los hijos, los nietos, y compartir la herencia recibida. Que el secreto de la alegría de vivir está escondido en esas pequeñas acciones que  hacemos y no  cobramos por ellas, pero que nos llenan de regocijo.  Está también en dar las gracias por los bienes recibidos.

Y para vencer la tristeza que destruye la vida, es necesario cargarse de coraje ante las adversidades.  Valerse de una razón para vivir.

                                                                  José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en  la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 09/08/2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez y al equipo de redacción por su interés por los temas culturales, de opinión y pensamiento.

 

 

Un comentario en “Y se pasa la vida…”

  1. Bueno a mí me parece un escrito poético pero con una reflexión en consciencia con lo que es.
    Estoy de total acuerdo con esa alegría interna que no tiene nada que ver con la euforia del placer, aunque esta, llene efímeramente, pequeños huecos en nuestro ser.
    Y está claro que hay un error de enfoque aprendido, no es lo mismo vivir para el placer, que el placer de vivir, donde se manifiesta la alegría de las pequeñas grandes cosas que nos rodean.
    Mi enhorabuena buena querido Marcelo!!

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s