La historia del profesor

Dedicado a mi profesor D. Francisco Del Pino Roldán

José Marcelo  Ruiz

EL MAESTRO“De niño, / iba a la escuela/de Pampanito. /Cuando cada maestro /tenía su escuela, / y una cartilla para todos los niños. /Cuando en la escuela/ de Pampanito, sólo había niños. /Que las niñas/ iban a la escuela/ de doña Pepita. (…) Pupitres llenos de cabecitas de niños, que no alcanzaban / a sus pupitres vacío de libros”. Con estos versos recuerdo a mi primer maestro de escuela, en los comienzos de los años sesenta del siglo pasado. Esa escuela paupérrima, que se iba “a batir la leche en polvo, / la leche en polvo/ que en el jarrito de lata/ se tomaba/ a media mañana”. Como comenta el autor del prólogo de mi poemario Poemas de cal y arena, el profesor D. Cristóbal Martín Rivas, quien conoció también al maestro y la escuela aludida, hablando de la enseñanza dice: “Rinde homenaje al `MAESTRO PÚBLICO´ de aquellos años de pobreza económica y anímica. Aquellos maestros y maestras que tenían que enseñar a grupos tan diversos y con tanta escasez de medios, y presididos por tantos signos políticos y religiosos, bien merecen un gesto como el de Antonio Machado ´… a mis maestros guardo vivo afecto y profunda gratitud”.

 Después comenzaron los años setenta y, en esa fecha, el inicio de mis estudios de bachillerato en el instituto “Reyes Católicos”, que era el único que existía para toda la comarca de la Axarquía, lo que demostraba la escasez de centros educativos. Era un privilegio ser alumno y tener la oportunidad de estudiar. Aunque se seguía bajo la presidencia del mismo signo político y religioso, pero comenzaba a reinar un espíritu nuevo: de respeto, de compromiso, de rebeldía a cuestionar los temas. Existía admiración hacia el profesorado, porque ellos daban ejemplos. Recuerdo cómo un profesor le llamó la atención a un alumno, porque no hizo los deberes de estudio: “¿Sabe usted cuánto le cuesta al Estado el asiento que ocupa? No está usted aquí para derrochar el dinero que invierten por usted, ni para perder el tiempo”.

Fueron años muy difíciles para el profesorado que carecía de libertad y, también, para el alumnado porque se le exigía mucho. Pero se valoraba el esfuerzo y la voluntad. Había una calidad pedagógica y humana muy grande, como expresa el profesor don Francisco Del Pino Roldán, quien anteponía, primero, a la persona, y después la asignatura. Gracias a ellos, aprendimos valores y fuimos los ciudadanos que hicieron posible la venida de la democracia.

Estamos en las primeras décadas del siglo XXI y los cambios que se están produciendo son tan acelerados que, como consecuencia, se pierde la perspectiva de la realidad. Y esta situación de incertidumbre está produciendo la pérdida de valores pedagógicos como son el esfuerzo y la voluntad, los cuales siempre han sido importantes para lograr las metas profesionales.

Hemos llegado a un modelo de sociedad donde se valora más lo que tienes, que lo que eres. Y se antepone antes el dinero que consigues sin esfuerzo, que la profesionalidad. Ante esta situación la labor docente se siente impotente.

Y en esta desolación de impotencia un maestro me confiesa: “El oficio de maestro es ingrato. Ingrato per se. Primero porque los alumnos son niños y permanecen ajenos al transcurrir de sus vidas, bastante tienen con superarse en los niveles de sus juegos electrónicos. Segundo, sus progenitores están angustiados con la meta que se han propuesto de ser los padres perfectos. Aunque vivan divorciados. Tercero, la administración navega en una nave insonorizada a miles de años luz de distancia de una Tierra, de la que no quiere saber más que los impuestos que obtiene de los contribuyentes”.

Sólo nos queda esperar `la ley del péndulo´: la que vuelve a poner las cosas en su sitio. Pero, si no es posible su llegada, lo lamentaremos, porque dejaremos de hablar de educación y de formación.

                                                                                                           José Marcelo Ruiz

Ilustración del dibujo del pintor José Antonio García González

Nota:  Ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el 13 de diciembre de 2019, acogiéndose al espacio de la columna, por lo que no fue posible publicarlo en su integridad. En el blog  el artículo está integro tal como lo concebí.

Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista a D. Francisco Del Pino Roldán

 Entrevista realizada por el poeta José Marcelo Ruíz

FOTO ENTREVISTA A RANCISCO DEL PINOD. Francisco Del Pino Roldán realizó los cursos de Doctorado en Geografía e Historia, y es licenciado por la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Pertenece al colectivo de profesores investigadores “Hespérides”, así como a la “Asociación de Críticos de Arte de Andalucía”.  El  I.E.S. “Reyes Católicos” de Vélez- Málaga, el 21 de noviembre de 2019, le ha puesto su nombre a la biblioteca del centro educativo.

“LOS RECONOCIMIENTOS SON UN ESTÍMULO PARA SEGUIR INVESTIGANDO Y ESCRIBIENDO”.

PREGUNTA.- Del curso escolar 1970/ 1971  hasta 1999/2000 (año de su jubilación), ha formado parte del claustro del profesorado del I.E.S. “Reyes Católicos”. ¿Qué razones le motivaron para quedarse en el  instituto y vivir en Vélez- Málaga?

RESPUESTA.- Ha sido varias razones: la  más importante y emocional fue porque conocí a Ana María, mi esposa. Pero Vélez-Málaga la conocí, con anterioridad, cuando estuve un verano impartiendo clases en la residencia de estudiantes de Trayamar (Algarrobo). La convivencia con el profesorado del instituto “Reyes Católicos” ha sido muy buena, en el cual hice y mantengo grandes amigos, porque no hacía ni hago distingo de ideologías ni creencias. Esta es la mejor actitud para favorecer el dialogo y la amistad. Después surgió el apego por la ciudad y su historia.

P.- Usted  ha impartido docencia a muchas generaciones de alumnos. Yo he sido testigo  de la calidad humana de su pedagogía, porque, en los años setenta, fui alumno de usted. ¿Cómo expresaría, en una frase, sus vivencias  cómo docente?

R.-  En la educación y formación de mi alumnado siempre he tenido  esta máxima: “Hay que anteponer, primero, a la persona  y, después la asignatura.”

P.- ¿Qué consejos daría usted al profesorado actual?

R.- Que sea profesor en toda la extensión del significado de la palabra. Y, para serlo,  no debe de actuar como administrador de unos conocimientos, sino tener siempre presente que es transmisor de unos valores, de una historia y  de una cultura. También es muy importante que el profesor tenga una gran capacidad de adaptación a los cambios sociales, tecnológicos…

P.- ¿Desde los años setenta hasta la actualidad, qué valores   han mejorados y cuáles se han perdido?

R.-   Se ha mejorado, principalmente, en la convivencia y en la igualdad. Han decaído valores religiosos. La tecnología nos ha traído un mundo global que es complejo, porque favorecen a los jóvenes, pero a los mayores no es difícil adaptarnos. Y se está perdiendo el contacto personal.

P.-  Cómo persona estudiosa de la historia, usted ha aportado interesantes trabajos que han aumentado el legado histórico de Vélez – Málaga y, también, de su ciudad natal, Cártama. ¿Qué ha significado para usted la dedicación de escritor e investigador de la historia?

R.- Unas veces he trabajado sólo y, otras veces, en equipo con Francisco Montoro,  Eduardo Molina y Armando Terrer… Esto suponía realizar un trabajo laborioso, en el cual se daba a conocer importantes hallazgos,  lo que me ha dado grandes satisfacciones, porque he aprendido mucho.

P- ¿Qué visión histórica  tiene usted sobre el presente siglo XXI?

R.-Decía mi catedrático de Historia Universal que “la historia son hechos del pasado, acumulados en el presente y proyectados hacía el futuro”. Es evidente que algunos hechos que, actualmente, están acaeciendo son consecuencia de no  haberlos superado en el pasado. Esto no sólo ocurre en España o cualquier país determinado, sino que tienen la particularidad, en el presente siglo, de afectar de manera global.  El libro La muerte de la cultura cristiana del escritor estadounidense John Senior,  plantea una reflexión sobre la pérdida de valores, los cuales sustentaban la cultura occidental. Este es un problema actual que está determinando el presente y el futuro.

P.- El 21 de noviembre de 2019, el I.E.S. “Reyes Católicos”, le hizo a usted un homenaje y se puso su nombre a la biblioteca del Centro. ¿Háblame de los reconocimientos que ha recibido  y qué ha supuesto para usted?

R.- El acto de  poner mi nombre a la biblioteca ha sido para mí muy emotivo. Desde que entré en el curso 1970/1971 estuve  muy unido a la biblioteca, catalogando libros y poniéndolos a disposición del alumnado y del profesorado. También me han otorgado otros reconocimientos, como el Axarquico de Honor en 1991, y la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Vélez- Málaga me concedió el nombre de una calle, entre otros premios. Todos han sido un gran estimulo para seguir investigando y escribiendo.

P.-  ¿Tiene usted  algún proyecto nuevo de trabajo?

R.-Sí, un estudio sobre Doña Juana I de Castilla y D. Felipe I de Habsburgo.

Foto homenaje

                        Foto del homenaje al profesor D. Francisco Del Pino Roldán,

El I.E.S. “Reyes Católicos”de Vélez Málaga, el 21 de diciembre de 2019, le pone el nombre del profesor D. Francisco Del Pino Roldán a la biblioteca del Centro.

Esta entrevista ha sido publicada en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía),el 13 de diciembre de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D.Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.