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Lo humano de la libertad

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Foto “El Correo” – Artículo: “El último siglo concentra la mayor cantidad de amenazas epidemiológicas” (Sara Borondo)

José Marcelo Ruiz

« ¿A dónde me conduce la libertad /de ser humano? / Si el agua del río se la lleva. / ¿Por qué estoy hecho para el pensamiento?/  Si el pensar me duele, / como me duele / esa imagen confusa en el espejo»

Estos versos del poeta nos hablan de la libertad. Pero de una libertad, ante todo, humana, que está sujeta a la realidad y circunstancias de la naturaleza de la vida. Por lo tanto, es una libertad tan efímera como es la misma vida. Pues una cosa es pensar y otra cosa muy distinta es existir. Porque existir nos exige vivir, cada día, como una batalla que hay que afrontar.

No me vale para nada el silogismo de «Pienso, luego existo» del filósofo francés Descartes, para demostrar un racionalismo, el cual la vida no tiene. Porque el «ego», ese «yo interior» que mueve todo el inconsciente del ser, que se hace presente en todo lo humano: ambición, amor, odio… nos conduce hacia los instintos más primitivos. La voluntad queda relegada a una libertad sujeta y supeditada a la supervivencia.

Cualquier  pandemia como enfermedad que atenta la vida, cuestiona, de alguna manera, la existencia humana. Porque es ejemplo de rebeldía de la Naturaleza contra el ser humano. Rebeldía a las acciones del «Humano» como huésped. Quien la transforma a su antojo; cayendo en el error de olvidar que sólo está de paso. Y es, precisamente, ese «ego», el que le hace creerse dueño de la Naturaleza, quien le traiciona.

Tampoco nos valen los argumentos económicos, sociales, políticos… si no ponemos la libertad al servicio de la Naturaleza, entendida ésta como maternidad o fuente de vida, para aprender a convivir con y para ella. Esta convivencia nos exige tomar conciencia de que somos un huésped más que vive en ella. Que, como especie humana, también estamos en peligro de extinción. De nosotros, depende nuestra existencia.

La pregunta es obvia: ¿qué estamos aprendiendo ante un estado de pandemia que amenaza nuestras vidas? La respuesta individual no vale. Porque es necesario consensuar una repuesta única, pero no sobre qué hemos aprendido, sino a la cuestión de qué hacemos para revertir la situación y conseguir vivir en armonía con la madre naturaleza.

Si lo que impera, ante todo, es la continuidad de nuestra especie, para seguir trasmitiendo la herencia evolutiva que hemos recibido: la historia humana con sus aciertos y errores; entonces os digo que estamos en la buena dirección y hablamos el mismo lenguaje. No quisiera exponer la situación de forma alarmista, porque soy consciente de lo breve que es la vida, la necesidad que tenemos de vivirla intensamente, y disfrutando del bienestar. Pero también me importa mucho la humanidad y su existencia.

Como expone el filósofo alemán Immanuel Kant en su obra Crítica de la razón pura: «No hay libertad alguna, sino que en el mundo todo ocurre según las leyes de la naturaleza».  Con lo que se demuestra, y se hace evidente, que la naturaleza humana como lo humano de la libertad están sujetas  a las leyes de la naturaleza.  Lo dicho: De nosotros, depende nuestra existencia.

                                                           José Marcelo Ruiz

Este articulo ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía) el viernes, 26/06/2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

 

Villa Mercedes, la huella histórica

José Marcelo Ruiz

   20151021_135957Hay siempre preguntas sin respuestas, porque el tiempo la sepulta y no queda nada de esa memoria, o bien queda tergiversada en una leyenda mal contada.  Pero en el caso de Villa Mercedes no ha ocurrido tal pérdida. Ella se ha mantenido en píe, sobreviviendo los avatares del tiempo, del progreso y contra la ambición de los intereses especuladores de la construcción. Esto ha sido posible gracias a “ese profundo sentimiento familiar  el que le ha permitido la permanencia en el tiempo, con su leyenda incluida.” Cita de Luis Alonso Martín Delgado,  recogida en el prólogo del libro Villa Mercedes en la leyenda del tiempo y cuyo autor es Carlos Cardona Navajas.

  Actualmente, `Villa Mercedes´ mira orgullosa al nuevo Paseo Larios, desafiando como una huella histórica al tiempo, e interrogándonos qué hicimos con su pasado, con aquellos edificios que les acompañaban y  que representaban  el florecer de una época, de una ciudad. Se preguntará también qué será de ella, porque un pueblo que olvida su historia y no la conserva, navega perdido en la marea del tiempo, sin ancla  donde fondear ni puerto donde atracar.

 Preguntas que el autor del libro Carlos Cardona se hace también. Nos presenta un trabajo de investigación buscando las respuestas. Lo hace motivado por varias razones: la primera, ese compromiso sentimental con Villa Mercedes y con su familia, la segunda y, no menos importante, la preocupación con la historia y el pueblo de Torre del Mar. Que como profesional, arquitecto técnico, desarrolla y plantea muy bien la parte técnica. Pero lo más importante que descubrimos es su amor por la historia y su preocupación por el futuro de Torre del Mar. Como declara en la encuesta apuesta por la recuperación  y puesta en valor de los vestigios históricos que  quedan: Casa de la Viña, el Cortijo de Giner, las murallas del fuerte de Torre del Mar… Evitar elementos que contradigan la protección de los edificios, como “apergolado” del paseo delante de Villa Mercedes. Expresa su preocupación por una población más sostenible, donde se apueste más por la vegetación natural.

  Hay  suficientes razones  para sentirnos  orgullosos de  Torre del Mar, porque es una ciudad abierta y hospitalaria, de esto he hablado en otros artículos. Que los errores cometidos en el pasado, así como los aciertos sirvan para aprender  y construir un mejor futuro. Es preciso  resaltar que el valor de una ciudad está en la calidad de su habitabilidad y de sus servicios. Que no está en levantar muchos bloques, ni hoteles que se apoderen de la vista abierta al mar, para tener turismo una temporada. (Como fue el craso error que cometieron  en la costa occidental de Málaga.) Ni tampoco lo justifica el aumento de densidad de población Que el lema publicitario: “Torre del Mar todo el año”  signifique sostenibilidad.

Enhorabuena Carlos Cardona por tu libro y la exposición. Gracias también por tu preocupación y magnífica aportación a la historia de Torre del Mar. Que Villa Mercedes sirva de ejemplo de conservación, consiga el apoyo de la administración y encuentre una propuesta viable de uso.  ¡Qué perviva siempre en la leyenda del tiempo!

                                                                                                             José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa, NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 12 de junio de 2020, número 256. Mi agradecimiento personal al director del medio, D. Francisco Gálvez, por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión.

 

 

Que hablen las mujeres…

“el feminismo es una estrategia no sólo para superar la opresión de género, sino también el racismo, el fascismo y la explotación económica” ya que su objetivo último es la igualdad de todos. ( Angela Yvonne Davis)

       José Marcelo Ruiz

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Ángela Yvonne Davis

“Si hiciésemos un estudio pormenorizado, a través de la historia, encontraríamos que la mujer es la mediadora entre el reino de los valores y la modesta realidad social […] La mujer es el factor fundamental en ese lento trabajo de creación de un alma colectiva. La que nos ha unido con el pasado, con el suelo, con las costumbres y aspiraciones del grupo humano, y que poco a poco definen -los valores- específicos del grupo”. Esta cita pertenece a la pensadora María Zambrano, recogida del libro La aventura de ser mujer, publicado por la editorial Veramar, cuyo autor es Juan Fernando Ortega, filósofo, ex­-director de la Fundación María Zambrano. En la cita resalta la cualidad de que la mujer ha sido siempre ‘alma’, mediadora de los valores, con la labor de de unir el pasado y el futuro.

 Se elige el ocho de marzo como ‘día de la mujer’, pero esa fecha no debe quedarse sólo en una celebración, sino implica, además, reflexionar sobre el modelo de convivencia y de sociedad que queremos. Esa convivencia debe ser consensuada por la mujer y el hombre, en esa concepción de ser ‘Persona’, que exige una sociedad democrática. La filósofa española Amelia Valcárcel, en su libro Feminismo en el mundo global, escribe: “La igualdad en las democracias no es una condición empírica y, probablemente, nunca llegue a serlo, es una condición pactada lo que la convierte en un valor. (…) Durante largas generaciones y milenios las mujeres han estado sometidas a un orden de importancia y de jerarquía. La rebelión verdadera contra ese orden jerárquico, sólo se ha conseguido en el seno de la convivencia social democrática. Pero la mayor parte de las sociedades que conocemos no son democráticas; las democracias son sólo una parte de la humanidad, pequeña y excepcional”. En ese mismo sentido el filósofo alemán Herber Marcase reconoce que “La liberación de la mujer es el movimiento político más radical de la actualidad.” Liberación que hace posible la existencia de la democracia, cuyo modelo social de convivencia tiende a ser justo, igualitario y más humano. Porque como argumenta Amelia Valcárcel, “el feminismo es uno de los mayores portadores de innovación social y moral, nos conduce a la paridad (…) Seguimos en la punta de lanza de un movimiento mundial e irreversible, por cuya agenda cruzan, ahora, buena parte de las tensiones civilizadoras”.

La filósofa y activista feminista estadounidense Angela Yvonne Davis, autora de libros como Mujeres, raza y clase, da una visión más combativa y universal, y dice que “el feminismo es una estrategia no sólo para superar la opresión de género, sino también el racismo, el fascismo y la explotación económica” ya que su objetivo último es la igualdad de todos.

Por lo expuesto por las pensadoras, se deduce que no se trata de conmemorar un día al año, sino que el ‘feminismo’ es un reto que hay alcanzar. Cuya finalidad es trabajar, día a día, por universalizar los derechos humanos; reconociendo la diferencia y la diversidad. Conservar y proteger la democracia como cuna de valores. Que a pesar de su imperfección, es el mejor modelo social de convivencia. Sólo nos exige estar en guardia ante cualquier amenaza.

                                                                            José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa Noticias 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 06 de marzo de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

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María Zambrano

Amelia Valcarcel

 

 

La cara oculta de las emociones

José Marcelo Ruiz

AlegríaEn el  principio de los tiempos, existía un gran vacío. Sólo la Soledad reinaba en ese  infinito vacio. Era tan grande su Pena, que sus lágrimas caían lentamente y se expandían llenándolo. Las lágrimas extendían sus setecientos setenta y siete brazos surgiendo las estrellas. Y en el firmamento aparecía la Alegría vestida toda de luces”.

Así ve el poeta el origen de las emociones, como si Morfeo soñara la vida y las crease. Cada emoción tiene su compañera antagónica. Esa cara oculta que se descubre demacrada y que ahonda sus raíces en el corazón humano. Porque es el corazón con sus neuronas cordiales quien  las acoge y les da ánima. El alma humana surge y nos hace humanos.

La exposición  Emociones, del escultor Paurateño Diego Guerrero, que se puede visitar en el C.C. Ntra. Sra. del Carmen, Antigua Azucarera de Torre del Mar. Es una muestra del bien hacer, de esa sabiduría que tiene el oficio. Recicla los troncos desechados en el Valle del Genal y consigue ponerle rostro. Es como si se humanizará el árbol, para decirnos que él siente las mismas emociones. En nuestro inconsciente vive el recuerdo, de aquella época del principio de los tiempos, cuando no existía el hombre y todo era naturaleza. Ya existía un arbolito pequeño que vivía en el bosque que se llamaba Humano. Que fue el miedo quien le cambió, convirtiéndose avaro transformo toda la naturaleza. Ahora está atrapado sin conocerse, sin saber quién es, ni a dónde camina.

La cara oculta de las emociones es: no conocerse, no  saber para qué se ama, ni por qué se sufre. Esto ocurre cuando  convertimos el amor en egoísmo y el sufrimiento en un arma que nos destruye. Este estado de confusión  nos conduce a una profunda depresión. Vivimos de manera acelerada, sin valorar el ritmo de la vida, porque no le concedemos `tiempo al tiempo´. Se nos olvida dar las gracias, cada día, por despertar y ver amanecer. Tampoco sabemos conservar la vida como  lo hacen los árboles, porque, torpemente, destruimos su naturaleza, que es  la misma naturaleza de la que estamos hechos. Hay que aprender a vivir, pero también a saber morir…  Morir como mueren los árboles, de pie.

El arte es la única herramienta que nos salva al ser humano, para manifestar nuestras emociones e ir hacia la búsqueda de respuestas. Pero  el arte debe recuperarse como oficio; concediéndole el tiempo necesario. Para ello, hay que alejarse de esta vida acelerada y mercantilista. Es volver a sentir con los pies descalzos la tierra que nos alimenta. Las manos usarlas como verdaderos artesanos y alfareros. Hacer uso de la palabra justa que porta verdad. Porque la máquina debe estar a nuestro servicio, y no el ser humano ser servidumbre y esclavo de la tecnología.

Enhorabuena, escultor Diego Guerrero, por tu labor creativa. Que has sabido tallar con firmeza y maestría: esa pena negra del moribundo y la alegría iluminada del mártir.

                                                                   José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 21 de febrero de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez,  por su interés sobre los temas de cultura, de opinión y de pensamiento.

¿Tu verdad?

José Marcelo Ruiz

PAISAJE DE ATARDECER
Cita del libro La España de Galdós     de María Zambrano

“….Y aun le reveló más que nunca la verdad, esa verdad de la que brotan las verdades que un día pasaron por inventos […] Lo que sólo ocurre cuando se está no ante ‘la realidad de la vida’, sino más adentro y más allá, cuando la vida no se interpone con su realidad, aunque la muestre, cuando se vive en verdad, cuando se vive casi de verdad.” Esta cita pertenece al libro La España de Galdós  de María Zambrano, tomado del capítulo ‘En la verdad de la vida’. En él, la pensadora hace una reflexión sobre la verdad, basándose en el personaje de Galdós llamado Nina, un personaje que es ejemplo de sacrificio y de entrega para superar la miseria que padecen ella y su señora. La cruda realidad de la vida se antepone y se hace presente. Es el silencio de Nina quien grita la dolorosa verdad que muestra la vida.

Te invito, lector, a que hablemos, no de tu verdad ni de mi verdad, sino de la verdad y de lo verdadero. Que han pasado dos décadas del siglo XXI y, sustancialmente, nada ha cambiado; al contrario, la imagen de la virtualidad ha creado ‘verdades a medias’, que son auténticas mentiras. Porque tú y yo nos hemos creído el tópico de que ‘una imagen vale más que mil palabras’. Nos sentimos engañados, porque la imagen se manipula, y ya no son nuestros ojos los que ven la realidad del paisaje. Lo penoso es que perdemos sensibilidad de emocionarnos ante la presencia de esa mirada verdadera. Confundimos la mentira con la verdad, porque mil veces oyendo una gran mentira, la hacen una gran verdad; por ese otro tópico de que ‘si el río suena es porque agua lleva’.

La verdad hay que buscarla: “…ambulando por las callejuejas como un peregrino. /…en la plaza en donde el anciano encorvado por los años habita como una esfinge. /…en la iglesia del pueblo como un pordiosero sentado ante la puerta. Extendiendo las dos manos, mendigo la verdad. La busco en las cárceles… /en los hospitales… /en aquellos que cruzan rompiendo fronteras. /En los maestros que enseñan a caminar por la vida. /La busco en la madre que dio la vida y en el padre que puso la simiente, y dejan sus raíces como herencia”.

Ahora, tú me dirás, amigo lector, que todo lo que digo suena muy poético. Yo te daré la razón. Pero te diré que la poesía es una disidente de este tiempo como ha sido de otros tiempos. Porque habita en la penumbra de la conciencia humana y se afana por buscar la verdad. La poesía es consciente de la locura del hombre, le duele. Porque lo triste es que hemos olvidado de sembrar los campos de palabras. De esas palabras con raíces que, cuando tú y yo nos hayamos ido, seguirán hablando de nuestra ausencia. Se están arrojando al cubo de la basura las palabras que portan verdad como: bondad, solidaridad, identidad, realidad, tiempo, sabiduría, conciencia, amor… Crecen las malas hierbas: mentira, odio, xenofobia, racismo, machismo, miedo…

¿Tu verdad? No hablemos de tu verdad, ni de mi verdad, sino de ‘LA VERDAD’. De la verdad que se ha ido muy triste, porque la humanidad no la quiere ver.

                                                                    José Marcelo Ruiz

La foto es realizada por José Marcelo Ruiz

Atardecer en Torre del Mar

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La cita pertenece al libro La España de Galdos de la pensadora María Zambrano

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 07 de febrero de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por la cultura, los artículos de opinión y pensamiento.

Con la mirada de un niño

                                                                                              José Marcelo Ruiz

    118b6ccbb09137316f24894ce972bd9f “Busco el viejo granado de la ribera del río con la granada que se rajaba / y al membrillo amarillo que se caía de maduro. /Aquel pozanco de ‘La China’ en donde me bañaba de niño con otros niños. /Aquel río torrencial de los inviernos lluviosos que sabía a la aceituna /del viejo molino. No los he encontrado”. En estos versos el poeta pone su mirada retrospectiva hacia su infancia buscando ese tiempo pasado, pero lamentándose de las ausencias: de ese granado y ese membrillo de la ribera que encontraba en otoño. El pozanco de ‘La China’ donde se bañaba en verano. El río torrencial de los inviernos lluviosos… Todos están ausentes porque Está loco el Tiempo: “En invierno. El papá Oso Polar se pone un bañador y toma el sol/ después de un chapuzón. / La primavera. Las abejas nadie las ha visto. / Dicen que ha llegado la primavera y se ha ido. / Nadie la ha visto. / En otoño. El nogal echando una larga siesta, se ha dormido. / Nadie le despierta. / En verano. Las hormigas se han constipado. / El médico me ha dicho: Que el tiempo ha enfermado. / Yo le pregunté al médico: ¿De qué ha enfermado el tiempo? / El médico me ha contestado: Que el tiempo de pena está loco. / De pena ha enfermado”.

    Le pregunta el hijo al padre: ¿Papá, cuál es la pena del ‘Tiempo’? El padre le responde que la pena del ´Tiempo´ es la ignorancia del hombre. Que la codicia que tiene el hombre le mata,  porque ha querido ir tan adelantado que no se ha conformado con lo que le ofrece la naturaleza, la ha ido cambiando a su antojo y comodidad. Ahora está loco el ‘tiempo’ y está enfermando la naturaleza. Esos cambios de la naturaleza también nos afectan a nosotros  y a todos los seres vivos, porque  su naturaleza (la de la ´Tierra´) es nuestra naturaleza.  Le vuelve a preguntar el hijo: ¿Papá, cuál es nuestro delito? El padre, con sentimiento de culpa, cayéndosele una lágrima de los ojos, le responde que nuestro delito es que no hay futuro.

    Este puede ser el inicio de la puesta en escena de una obra para hablar sobre la tragedia a la que conduce el cambio climático. Contarles a los niños la verdad, dándoles respuestas a sus preguntas: ¿Para qué  han estado reunidos los gobernantes del mundo en Madrid? ¿Los gobernantes sólo se preocupan por sus intereses? ¿A ellos lo único que les importa es vivir el presente? ¿Hay futuro o no? ¿Están los gobernantes y los adultos dispuestos a abandonar esta sociedad de consumo, la cual es un vertedero de basura? Son tantas preguntas las que harían los niños a la asamblea de gobernantes. Porque nada ni nadie tiene derecho a acabar con su futuro. Continúa la representación de la obra: en escena aparece un mundo virtual, donde los robots reinan, y en el cual  ha surgido un nuevo género, el androide. Las  imágenes virtuales muestran cómo hubo un pasado de frondosos bosques, de torrenciales ríos y una vida llena de emociones… Se hace con el objetivo de ocultar los escombros del ‘Homo sapiens desaparecido’. Trágico final.

     Me dirás tú, lector, que estoy contando películas de ficción. Yo te contesto que tienes razón. Ahora es una película de ficción. Pero quiero que pienses también que,  en esas películas de ficción,  no cuentan para nada con el ser humano.  Lo que hago es una paradoja, para mostrarte que la escena que se representa es tan real y verdadera como el daño que puede producir el cambio climático. ¡Esa es la gran verdad!

      El asunto es cómo se le explica a un niño que los gobernantes hablan y hablan, pero no hacen nada para asegurar su futuro. ¿Estás tú dispuesto a actuar?

                                                                                      José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 10 de enero de 2020. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de opinión, pensamiento y cultura.

 

 

 

Las impresionantes luces de Navidad

                                                                                               josé marcelo ruiz

    Se Luces de Navidad en Calle Larios (Málaga)diría que la Navidad se ha desmadrado, ha perdido ese mensaje original de nacimiento humilde, recatado y familiar. Ahora es todo un acontecimiento a celebrar mostrando su boato y esplendor real, como si fuese el nacimiento del rey Herodes y no de Jesús, el hijo de María, quien nació humilde. Lo digo por las impresionantes luces de Navidad, que son auténticas obras de ingeniería que se exponen en las principales ciudades de España, y del planeta Tierra (que, por otra parte, arde y se nos muere). La razón es competir por quien se ‘lleva el gato al agua’ de las bonanzas del turismo: Madrid, Barcelona, Vigo, Málaga…Todo vale, si con ello se activa la economía.

   En ese momento culmen en que la música y la luces de Navidad eran una manifestación de armonía, cuya acción atraía mi atención y la del público presente, se me desvió la cámara del móvil y comencé a grabar las imágenes publicitarias del video del comercio de enfrente, que vendía ropa interior. Debía de decir: sin comentarios, y así espero una sonrisa socarrona de ti, lector. Pero, la verdad, es que me sentí decepcionado, había perdido la inocencia. ¡No la que tú te figuras y has pensado! Me refiero a la inocencia de ese niño que cree en los Reyes Magos. Porque la Navidad que yo creo la han puesto en venta.

     La razón vital que nos mueve es la de vivir el presente, la de agotar el tiempo de modo acelerado y divertirse sin reparos. Porque la máxima que nos aplicamos es que la vida es breve. Decimos que la vida es tan corta, que apenas son dos días: un día para vivir y, el otro para prepararse para morir. Este pensamiento filosófico es el cultivo que abona el modelo de vida que hemos creado, de una sociedad de consumo. Y nada ni nadie tiene la culpa, porque pensar en culpabilidad supondría buscar pecados y pecadores. Lo único que es cierto y, no podemos negarlo, es el miedo que tenemos al futuro.

    No es cuestión de decir que el pasado fue mejor, porque recuerdo que los años de mi infancia fueron de carestía. Pero había hogar y los dulces de Navidad se elaboraban en casa. Los regalos se recibían con ilusión. Aunque no eran grandes regalos, pero tenían la calidez humana de ser artesanos, porque algunos juguetes te los hacían tus padres o abuelos. Eran juguetes duraderos. Había también quienes no recibían ningún regalo, como describe el poeta Miguel Hernández: “Por el cinco de enero, /para el seis, yo quería / que fuera el mundo entero / una juguetería. / Y al andar la alborada / removiendo las huertas, /mis abarcas sin nada, /mis abarcas desiertas”. Pero esa pobreza, a la que alude el poema, sigue existiendo hoy también. Por desgracia, con una gran desigualdad en el mundo, porque unos viven en la opulencia y otros viven en la indigencia. En esto no ha cambiado nada.

  A pesar de esta vorágine de compras y de vida acelerada, donde cada uno va a lo suyo, yo como soy un sentimental, pienso que es posible un mundo mejor. Que el telediario, algún día, nos informe de buenas noticias. Me dirás tú, lector, ¡qué soy un iluso! Y, es verdad, tienes razón. Hablando de la razón, te digo que el germen de todos los males de la historia ha sido la locura de los poderosos por tener razón. ¡Qué bien nos sale todo cuando ponemos sentimientos a nuestros actos! Cuando actuamos con comprensión y nos situamos en el lugar del otro. El espíritu de la Navidad es tener comprensión y solidaridad. ¡Apuesta por este espíritu!

                                                                    José Marcelo Ruiz

NOTA: Las luces de Navidad pertenecen a Málaga (España)

Este artículo ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el 20 de diciembre de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por darle difusión a los temas culturales, de opinión y pensamiento.

La historia del profesor

Dedicado a mi profesor D. Francisco Del Pino Roldán

José Marcelo  Ruiz

EL MAESTRO“De niño, / iba a la escuela/de Pampanito. /Cuando cada maestro /tenía su escuela, / y una cartilla para todos los niños. /Cuando en la escuela/ de Pampanito, sólo había niños. /Que las niñas/ iban a la escuela/ de doña Pepita. (…) Pupitres llenos de cabecitas de niños, que no alcanzaban / a sus pupitres vacío de libros”. Con estos versos recuerdo a mi primer maestro de escuela, en los comienzos de los años sesenta del siglo pasado. Esa escuela paupérrima, que se iba “a batir la leche en polvo, / la leche en polvo/ que en el jarrito de lata/ se tomaba/ a media mañana”. Como comenta el autor del prólogo de mi poemario Poemas de cal y arena, el profesor D. Cristóbal Martín Rivas, quien conoció también al maestro y la escuela aludida, hablando de la enseñanza dice: “Rinde homenaje al `MAESTRO PÚBLICO´ de aquellos años de pobreza económica y anímica. Aquellos maestros y maestras que tenían que enseñar a grupos tan diversos y con tanta escasez de medios, y presididos por tantos signos políticos y religiosos, bien merecen un gesto como el de Antonio Machado ´… a mis maestros guardo vivo afecto y profunda gratitud”.

 Después comenzaron los años setenta y, en esa fecha, el inicio de mis estudios de bachillerato en el instituto “Reyes Católicos”, que era el único que existía para toda la comarca de la Axarquía, lo que demostraba la escasez de centros educativos. Era un privilegio ser alumno y tener la oportunidad de estudiar. Aunque se seguía bajo la presidencia del mismo signo político y religioso, pero comenzaba a reinar un espíritu nuevo: de respeto, de compromiso, de rebeldía a cuestionar los temas. Existía admiración hacia el profesorado, porque ellos daban ejemplos. Recuerdo cómo un profesor le llamó la atención a un alumno, porque no hizo los deberes de estudio: “¿Sabe usted cuánto le cuesta al Estado el asiento que ocupa? No está usted aquí para derrochar el dinero que invierten por usted, ni para perder el tiempo”.

Fueron años muy difíciles para el profesorado que carecía de libertad y, también, para el alumnado porque se le exigía mucho. Pero se valoraba el esfuerzo y la voluntad. Había una calidad pedagógica y humana muy grande, como expresa el profesor don Francisco Del Pino Roldán, quien anteponía, primero, a la persona, y después la asignatura. Gracias a ellos, aprendimos valores y fuimos los ciudadanos que hicieron posible la venida de la democracia.

Estamos en las primeras décadas del siglo XXI y los cambios que se están produciendo son tan acelerados que, como consecuencia, se pierde la perspectiva de la realidad. Y esta situación de incertidumbre está produciendo la pérdida de valores pedagógicos como son el esfuerzo y la voluntad, los cuales siempre han sido importantes para lograr las metas profesionales.

Hemos llegado a un modelo de sociedad donde se valora más lo que tienes, que lo que eres. Y se antepone antes el dinero que consigues sin esfuerzo, que la profesionalidad. Ante esta situación la labor docente se siente impotente.

Y en esta desolación de impotencia un maestro me confiesa: “El oficio de maestro es ingrato. Ingrato per se. Primero porque los alumnos son niños y permanecen ajenos al transcurrir de sus vidas, bastante tienen con superarse en los niveles de sus juegos electrónicos. Segundo, sus progenitores están angustiados con la meta que se han propuesto de ser los padres perfectos. Aunque vivan divorciados. Tercero, la administración navega en una nave insonorizada a miles de años luz de distancia de una Tierra, de la que no quiere saber más que los impuestos que obtiene de los contribuyentes”.

Sólo nos queda esperar `la ley del péndulo´: la que vuelve a poner las cosas en su sitio. Pero, si no es posible su llegada, lo lamentaremos, porque dejaremos de hablar de educación y de formación.

                                                                                                           José Marcelo Ruiz

Ilustración del dibujo del pintor José Antonio García González

Nota:  Ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el 13 de diciembre de 2019, acogiéndose al espacio de la columna, por lo que no fue posible publicarlo en su integridad. En el blog  el artículo está integro tal como lo concebí.

Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una dulce historia interminable

 

IMAGEN UNA DULCE HISTOR“Aprendí con el tiempo que controlar la diabetes a la perfección es literalmente imposible. Y mientras no asumamos esta complejidad, estamos desesperados. Al final vives con ella, unos días mejor y otros peor, pero vives, y eso es un paso importante.” Esta cita pertenece al libro Chiqui Sweet- una dulce historia interminable de la escritora y pedagoga Lorena Aguinaleo. Como dice en su biografía, es malagueña convencida y activa, enamoradiza, alegre y socialmente comprometida.

El libro es una puesta en escena de acercamiento a la vida de la enfermedad de la diabetes. Lo narra con  lenguaje afectivo y familiar, consiguiendo comprometer al lector y que  se identifiquen aquellos que la padecen.  Y, día a día,  tanto la familia como los  afectados van descubriendo cómo afrontar la diabetes. Esta convivencia con la enfermedad se convierte en un aprendizaje para ellos, que supone una motivación para vivir, que no pone límites para alcanzar los sueños.

En las enfermedades, como es  la diabetes, que exigen a los pacientes convivir con ella, la actitud de la familia es determinante. Los padres deben alejarse de ese sentimiento de culpabilidad, porque con esa actitud les están mostrando a sus hijos que lo que les pasa es lo peor, trasmitiéndoles desconfianza e inseguridad en sí mismos.  Lorena Aguinaleo  dice: “Es cuestión de ponerle una sonrisa a la vida y, aunque nos dé pereza, siempre podemos seguir para adelante. (…)La inocencia de los más pequeños hace que no se vea la cara más amarga de la diabetes, ésa que vemos los mayores, adultos a quien se supone que sabemos cómo enfrentarnos a los desaguisados que nos ‘regala la vida’. Quizá por ver más allá de lo que tenemos delante, nosotros mismos nos fabricamos barreras, un no puedo o que esto es imposible”. Lo cierto es que lo importante es aprender a convivir con la enfermedad, tomándola como un reto, y  que ella no sea impedimento para el desarrollo personal y social.

Son dignos de admirar las personas que, de por vida, tienen una enfermedad o una diversidad funcional, nos dan ejemplos de espíritu de superación. También hay que dar gracias a esas familias o personas cuidadoras que, con paciencia y comprensión, les transmiten ánimo para superarse y  les dan motivos para vivir.

 Hay razones vitales como tener fe en la vida y esperanza en el porvenir, pero ambas tambalean ante graves enfermedades, … Pero el secreto de mantener viva la fe y la esperanza, en estas situaciones extremas, nada ni nadie le ha dado explicación científica. Es tan personal que me atrevería a decir que, únicamente, depende de su visión individual sobre la vida y el sentido que posea para vivirla.  La persona con esperanza y fe termina aceptando convivir con la enfermedad, lo hace de manera estoica. Y su vivir, día a día, se convierte  en aprender a perdele el miedo a la muerte.

No quiero perderme en profundas reflexiones filosóficas, pero sí pediros que reflexionéis sobre los valores humanos y  la verdadera esencia de la vida.  E insistir en lo complejo que somos los seres humanos: lo bueno y lo malo. Que sólo tienen autentico valor las cualidades buenas,  porque nos hacen fuertes, así como las maldades nos  convierten en débiles y destructivos

Porque pienso como el poeta: “No creo en el infierno: si el infierno lo haces tú, tirano/ con el dolor ajeno. Yo me rebelo/. (…) No creo en el cielo: si el cielo del que me hablas, / no es para vivirlo en esta tierra, que piso, quiero y amo”.

                                                        José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 22 de noviembre de 2019, número: 248.  Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas: de cultura, de opinión y pensamiento.

 

Somos lo que comemos

IMG_20191108_194113 (2)“Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados, denle mejores alimentos. El hombre es lo que come.” Esta cita pertenece al filósofo y antropólogo alemán Ludwing Feurbach que la dejo escrita en su obra Enseñanza sobre la alimentación

El ser humano ha hecho de la elaboración de su alimentación una cultura con identidad propia. Esto se ha dado como consecuencia de ser heredero de una tradición histórica-culinaria. Lo que me hace pensar en la importancia de la gastronomía como expresión cultural, como seña de identidad y de reflejo del estilo de vida de un pueblo. En su conjunto como legado de un arte y un saber.

Pero me duele que, políticamente, la identidad de un pueblo sea utilizada para crear frontera. Grave error en el que se cae, porque es negar la diversidad cultural en la que está inmerso. Es restringir la universalidad de sus valores: la lengua, el pensamiento, el arte, la literatura, y su gastronomía…

Quiero creer en esa identidad que me alimenta de la diversidad. Alejarme del localismo, pero sintiéndome orgulloso de mi cultura gastronómica, de mis espetos de sardinas que pido que lo declaren `Bien Cultural de la Humanidad.´ Porque el mal reside en ese pensamiento negativo, en esas falsas identidades que lo totalizan todo: niegan la buena cocina y universalizan la comida basura. Y son despreciativos de lo genuino, capaces de arrojar por la borda de lo virtual tu verdadera identidad.

La buena cocina necesita de tiempo. Que los productos sean naturales y criados en nuestra huerta, en nuestro mar, para que tengan los sabores de nuestra tradición gastronómica. No le hace falta ningún título de `Estrella Michelín´, ya lo posee, lo ha demostrado. Hay que darle tiempo y una mesa familiar, y no las prisas de `Masterchef celebrety´ que, con tanta aceleración, se nos indigesta los alimentos.

La vida acelerada es la raíz del problema, porque es el tiempo lo que hemos perdido, el cual nos lo compra y nos lo vende. Comemos como utilizamos la servilleta de papel, para usarla y tirarla. Hemos dejado de ser cocineros y comensales de nuestra cocina tradicional. Esto confirma lo dicho por Ludwing Feurbach: que somos lo que comemos.

Las preguntas obligadas que nos debemos hacer, para reflexionar sobre la pérdida de nuestra identidad histórica y cultural, donde la gastronomía ha tenido una función importante, serían: ¿Si somos lo que comemos, en qué nos hemos convertido? ¿Qué será de nuestra gastronomía como cultura culinaria? Las repuestas están presentes: una vida acelerada, una sociedad de despojos y desperdicios. Nos queda el consuelo, si se puede, de hacer un huerto en la terraza de nuestra casa. Volvernos a preguntar: ¿Dónde queda nuestra identidad cómo persona, cómo ser social y político?

Y si algún día eres dueño de tu tiempo y quieres comer bien, cocinas tú y pon los siguientes ingredientes: amor y tiempo al cocinar como lo hacía mi abuela y mi madre. Elaborar los alimentos como la mejor medicina para tu cuerpo, así recomendaba Hipócrates. Comparte tu mesa con la familia y con los amigos, como hacía el buen anfitrión Cicerón. Sirve el tipo de comida cuya historia conozca. Tus secretos de la buena cocina serán mejores si son conocidos, para que continúen existiendo.

                                                          José Marcelo Ruiz

Este artículo ha sido publicado en la prensa NOTICIAS 24(Comarca de la Axarquía), el viernes, 08 de noviembre de 2019. Mi agradecimiento Al director D. Francisco Gálvez por su interés por la cultura, los temas de  pensamiento y de opinión.