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La otra cara de la moneda

moneda de canto (1)  “Mas tales espejismos, y aún otros, se producen cuando aspiramos, aún sin darnos cuenta, a vernos en la verdad, a que ella nos diga quién somos”.

     Esta cita pertenece a María Zambrano, de su artículo “El espejo en la historia”, que está incluido en su libro El exilio como patria, cuya edición, introducción y notas son del filósofo D. Juan Fernando Ortega Muñoz, (ex­-director de la fundación María Zambrano).

   La vida está siempre poniéndonos a prueba, lo hace de modo individual, a pesar de que queramos solventar las preocupaciones, los accidentes y los contratiempos bajo la protección de la colectividad, alegando que son circunstancias comunes que atañen a todos. Nos queda el consuelo de mirarnos en el espejo de la Historia , pero con  miedo de que tales espejismos nos muestre la verdad, a la que hay que afrontar cada día, para terminar preguntándonos: – ¿quién soy ´yo´?

   En Francia, las manifestaciones de los ´Chalecos amarillos´ son ejemplos de esos males que se atribuyen a circunstancias comunes, las cuales mueven a la ciudadanía. ¿En respuesta a qué, quizás a un sentimiento de abandono, de pérdida de confianza?.  Ellos actúan sin líder que les represente, porque han  perdido el referente ideológico y político.  La pérdida de confianza es la causa que hace tambalear las creencias y, como consecuencia, se produce un desvanecimiento de la identidad social. Cuando se le pregunta por qué se manifiesta, se expresa con el yo personal. Aunque el desamparo le une a la  colectividad, antepone siempre su yo a todo lo que le anule. El miedo le hace actuar con violencia, y a luchar por la supervivencia.  Todos coinciden al manifestarse que padecen también una gran violencia, porque se sienten engañados por sus representantes políticos.

  La parte negativa del movimiento de los ´Chalecos amarillos´ es actuar con  violencia. Así como la  pérdida de universalidad, a no reconocer los derechos internacionales de emigración; cayendo en ese mirarse el ombligo, en el nacionalismo. La parte buena es la reflexión a la que nos invita.

     Me viene, a la memoria, la frase que pronunció el general  y primer ministro francés  Charles de Gaulle, en una época de crisis como la II Guerra Mundial: “He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”. Estas palabras deben servir como reflexión, para apostar por la convivencia, la solidaridad y la universalidad; cuyas actuaciones  son necesarias para vivir y construir la paz.  Es preciso valorar la política, en cuanto hay que exigir un mecanismo para desenmascarar a los falsos políticos, los cuales no están al servicio de los ciudadanos y del bien común, sino de aquellos intereses económicos que les pagan. Recuperar la confianza  en la política, elegir que nos representen auténticos servidores.  Formarse políticamente para refrendar iniciativas ciudadanas.

        Es cierto que la vida es compleja. La grandeza del ser humano reside en la búsqueda del conocimiento, en conocerse, en encontrar su libertad y realizarse como persona.  Pero se hace pequeño ante sus  miedos, los cuales son los que tiene que afrontar.

                                                   José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, día 14 de junio de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez y al equipo de redacción por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

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La hermandad de Huntsville

la Hermandad   Francisco Guerrero López, escritor y profesor de la universidad de Málaga, nos vuelve a sorprender con su nueva novela La hermandad de Huntsville. Le sirve de argumento el problema psicosocial de la dependencia a las adicciones, así como sus consecuencias; desarrollando este tema en un ambiente social sórdido y alentado los personajes por el pensamiento de la fugacidad de la vida.

 La grandeza de la novela reside en el enfoque narrativo que le da el autor, atreviéndose hacerlo en primera persona, y con ello consigue implicarse como un personaje más. Empleando un método que yo quiero denominar: ´el silencio de los espejos´. Porque consiste en escuchar el silencio. Ese silencio que grita a voces lo que piensan, sienten y padecen los personajes. Lo hace desentrañando sus almas, hasta mostrarnos cómo son en verdad. La hermandad de Huntsville vive atrapada en ese ´silencio de los espejos´: en la soledad de sus almas, lejos de todas las miradas deformes, y obligados a escuchar sus conciencias.

 Huntsville alude esa cárcel en la que se espera la condena de muerte. Vivir en este estado de alerta supone no reposar sueño alguno, estar en vigilia. Para los personajes de la hermandad se convierten sus vidas en una pesadilla, donde afloran todos los miedos. El mayor miedo es perder la identidad, ´no ser´.

 Y, a modo de confesión, el autor nos muestra los perfiles anímicos de cada uno de ellos, y también el suyo propio, porque acaba siendo el personaje que sobrevive para contarlo. Todos estaban hermanados por los mismos sentimientos y emociones. Pero la cruda realidad le supera. La fugacidad de la vida es su perdición.

 Realiza Francisco Guerrero una extraordinaria puesta en escena de las emociones. Esto nos hace pensar en una novela psicológica. Pero es también social y humana, porque sus raíces ahondan las entrañas del ser humano. Y filosófica, porque te obliga a hacerte tantas preguntas y a que encuentres las respuestas. Y si no quieres sentir la pesadilla de estar perdido como los personajes de la novela, debes buscarle un sentido a la vida.

 Nadie se sentirá indiferente. En esta historia no vale con decir: me identifico o no me identifico con los personajes. Aquí lo que hace es preguntarte, ¿quién eres tú?, ¿cuáles son tus miedos? El autor habla de tus silencios, los de él y los de todos. Esto hace que sea una novela con alma, que te invita a conocerte.

Y el final de la historia de esta novela lo ha decidido el autor. Pero de tu vida, ¿quién lo decide? Esta es otra pregunta que te obliga a responder. Este es el eje central de pensamiento al que el autor nos conduce.

 Francisco Guerrero ha bebido de los manantiales del pensamiento existencialista, para mostrarnos una obra de este calibre, y recurre a poetas como Charles Baudelaire y Dylan Marlais Thomas, a los que hace mención en la novela, con el objetivo de hacernos pensar en ellos y, en cómo fueron sus existencias.  Que nos venga a la memoria sus versos: “Y arroja ante mis ojos, de confusión repletos, / vestiduras manchadas y entreabiertas heridas, / ¡y el sangriento aparato que la destrucción vive! (Del poema ´Destrucción´ del libro Las Flores del mal – Charles Baudelaire).

                                                             José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 24 de mayo de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio por su interés por temas de cultura, de opinión y pensamiento.

Siempre estarás presente, Manuel Alcántara.

 

manuel-alcantara-kSC-U302362188680SB-575x323@RC “Ser hombre es ir andando hacia el olvido / haciéndose una patria en la esperanza; /cuerpo a cuerpo con Dios se está vendido / y a gritos no se alcanza “.

  Estos versos pertenecen al poema Biografía de Manuel Alcántara, en él nos expresa con una extraordinaria belleza lírica el  sentido de la vida, ese construirse como ´persona´ como diría María Zambrano. Sabedor  el poeta, Manuel Alcántara, que el móvil de la vida es la esperanza. Esa esperanza que siempre lleva acuesta el ser humano. Frente al ´hombre´, y ´hombre´ entendido como ser humano, está ese ser desconocido, divino, con quien el cuerpo a cuerpo  es imposible mantener confrontación dialéctica alguna, porque cualquier batalla está perdida.  Como diría nuestro místico San Juan de la Cruz, que para hablarle a Dios, se le habla en silencio. En silencio y no a gritos.  Pero en la intimidad  hablaba Manuel con Dios, de tú a tú, porque le debía una explicación.

    Como bien dices, Manuel, dedicaste tu vida: “… a todo lo que obliga/ la impuesta profesión de ser humano”, abriste tu alma para dar cobijo a la poesía,  la convertiste en una obligación y una manera de vivir. Lo mismo que hicieron otros poetas, como el poeta italiano Césare Pavese declaraba: “ Hay que aceptar el difícil y duro oficio de poeta”. Pero usted, don Manuel, lo hacía como divirtiéndose: “… enseño a andar palabras de la mano”.

     En los artículos mantenías ´la palabra viva´;  siendo conciencia del acontecer cotidiano, haciendo historia. Ejemplo para todas las personas que se dedican a la profesión de escribir, de trasmitir la cultura y su sabiduría, ejemplo también para todo ser humano que aprecie la honestidad, la humanidad y el buen hacer. Gracias, gracias, mil gracias por haberte conocido.

      Estás en lo cierto cuando escribiste: “(Dentro de poco se dirá que fuiste, /que alguien llamado así, vivió y amaba…) / Ser hombre es una larga historia triste / y un buen día se acaba”. Pero bien sabes que nadie, nadie se va del todo. Que la biografía de una gran persona se hace con las huellas indelebles, que ha dejado en su caminar por la vida. Siempre estarás presente, Manuel Alcántara.  Escucharemos tu voz,  porque tienes voz,  y has dejado ´la palabra sonando como eco´.  Esa palabra que bien conocen los poetas, así lo declara otro poeta: “Yo soy la palabra que levanta el vuelo muy alto: /tú vienes a mi búsqueda,  y yo te espero, / y si tú me nombras voy a tu encuentro”

 Miraré la mar, la que te vio nacer, la bahía de Málaga. Hablaré contigo. Haremos memoria,  esa memoria que se lleva el tiempo. Reeleré tus poemas, los del Paseo Marítimo de “La Torre la Mar”. Sentiré tus pasos como andan juntos a los míos.

Y veré a ese hombre irse sobre sus huellas “… indefenso y sonoro, a ras del suelo, /que se irá mientras hacen las estrellas / propaganda de Dios allá en el cielo”.

                                                                          José  Marcelo Ruiz

Este artículo se publicó   en la prensa Correo de la Axarquía.com , en mayo 2019, número 27. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Juan Morales, por su interés por los temas culturales, de opinión y pensamiento

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La fragilidad de la naturaleza

  Almendro en flor “Busco el viejo granado de la ribera del río con la granada que se rajaba/ y al membrillo maduro que se caía de maduro. / Aquel ´pozancón de la China´ en donde me bañaba de niño con otros niños. / Aquel río torrencial de los inviernos lluviosos que sabía aceituna del viejo molino. No lo he encontrado”.

 Con estos versos se lamenta el poeta de lo frágil que es la naturaleza. Que el ser humano con la incidencia de su  actividad económica sobre el hábitat que ocupa, transforma el paisaje natural;  haciendo irreversibles los cambios y los efectos negativos que producen en la naturaleza. Es hora de preguntarse de la finalidad última  del ser humano, de su trascender en la historia. Cuando hablo de historia, me refiero a la propia historia humana, y la pregunta es: ¿queremos mantener nuestra presencia humana y buscar la integración con la naturaleza, cuidando los océanos y los mares, las montañas, los árboles y los ríos… o, de lo contrario, destruir la naturaleza y, como consecuencia,  provocar  nuestro suicidio como especie? Es hora de  responder a dicha pregunta, y plantearnos en qué nos estamos equivocando.

En el libro Turismo, mercantilización y desnaturalización del litoral de la Axarquía, editado recientemente por el Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (G.E.N.A.),  me entristece leer que el cambio climático está afectando tanto a nuestro planeta,  que en año 2050 la elevación del nivel del mar debido al deshielo de los polos, según los pronósticos, las playas de nuestro litoral axárquico  desaparecerían por la erosión marina.

 Como seres inadaptados  que somos, tendemos a transformar la naturaleza a nuestra comodidad,  para facilitarnos una vida fácil. Construimos grandes ciudades inhabitables, ocupadas por grandes edificios, fábricas y automóviles de uso particular. El paisaje urbano está cubierto de una nube gris que no deja ver el cielo. Les damos la espalda a la naturaleza, despoblando los pueblos y abandonando la vida rural.  ¿A esto le llamamos progreso?

   En la búsqueda del conocimiento hemos avanzado tanto que hemos creado ´la inteligencia artificial´, con objeto de que haga nuestro trabajo, pero con el miedo que nos suplante. Hemos logrado, también, la comunicación en todo el planeta. En la actualidad, estamos más cerca que nunca de la concepción del universo, razón por la que  somos conscientes de su fortaleza y de su continuidad. Pero, ¿ para qué nos sirve?,  si, egocéntricamente, nos encerramos en nosotros mismos.

Y la naturaleza de nuestro planeta Tierra responde como una gran diosa, defendiéndose, sabedora  de que ella continuará, porque forma parte del universo. Pero, nosotros que estamos hecho de esa misma pasta, materia del universo también, ¿qué hacemos por nuestra continuidad? Sé que miramos a las estrellas, tenemos el consuelo y la esperanza puesta en alcanzarlas, seguir habitando. Pero, ¿no será nuestra ambición de transformarlo todo, la causa de nuestra posible destrucción?

  El poeta  Walt Whitman también habla de la naturaleza y, cuando lo hace, sabe de su fragilidad,  así lo dice con estas bellísimas palabras: “Canto el dolor del río represado. / Aquello que hay en mí y cuya ausencia me haría no ser yo…”

                                                                                José Marcelo Ruiz

Autor de la imagen José Antonio García

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 10 de mayo de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez y al Equipo de redacción por su interés por los temas de cultura, de pensamiento y opinión.

http://www.noticias24digital.com/opinion/autor/15/jose-marcelo

Sobre la tumba de Antígona

  FOTOS DE TUMBA DE ANTÍGONa 3  “Estoy aquí en las entrañas de las piedras, ahora lo sé, condenada a qué nada nazca de mí, virgen era, me trajeron no a la tierra, a las piedras, para que de mí ni viva ni muerta nazca nada. Pero yo aquí estoy delirando, tengo voz, tengo voz…” Estas frases son pronunciadas por Antígona, desde la tumba en la que ha sido encerrada viva.

 La tumba de Antígona es una adaptación filosófica de María Zambrano, basada en la obra Antígona, que pertenece al dramaturgo, griego, Sófocles. La pensadora nos habla de la trascendencia y significado del personaje principal, Antígona, que esos seres atemporales, que traspasa el tiempo para estar presente. Es esta presencia la que a María Zambrano le interesa trasmitir. Nos lo comunica el personaje: “Pero mi historia es sangrienta. Toda. Toda la historia está hecha con sangre, toda la historia es de sangre, y las lágrimas no se ven. El llanto es como el agua, lava y no deja rastro. El tiempo, ¿qué importa? ¿No estoy yo aquí sin tiempo ya, y casi sin sangre, pero en virtud de una historia, enredada en una historia?

Si la Antígona de Sófocles ya aporta valores importantes como ser símbolo de la objeción de conciencia, de la rebeldía y la desobediencia; anteponiendo la ley divina y natural, a las leyes creadas por los hombres. María Zambrano en La tumba de Antígona va más allá, porque su Antígona representa ´la conciencia humana´, que tiene la cualidad de estar naciendo siempre. Por acto de rebeldía, Antígona es sacrificada y se convierte en ´la conciencia de la historia humana´. Ejemplo de ello, es cuando la oímos decir: “Pero no te llamaré, muerte, no te llamaré. Seguiré sola con toda la vida, como si hubiera de nacer, como si estuviese naciendo en esta tumba”. Que la muerte la en tiende María Zambrano como el despertar de un sueño, que es la vida, para seguir naciendo.

Antígona como ´conciencia´ ha de ser virgen y pura, pero la historia humana la ensombrece, la ensucia, y padece todos los males del ser humano: parricidio, la guerra fratricida, la tiranía del poder… Antígona se pregunta: “Y ahora necesito saber el porqué de tanta monstruosa historia”: Ante tal situación de infortunios, sólo la piedad lo remedia. Antígona es también la piedad, esa piedad que está por encima de las leyes de los hombres. Que por amor se ofrece al sacrificio, esto le conduce a estar entre los muertos. Pero será una ´conciencia´ que perdurará siempre entre los vivos. Porque su conciencia se hace claridad, y es aurora. Antígona es´ la aurora de la conciencia´ que nace cada amanecer, para recordarnos nuestro lugar en este mundo; decirnos quienes somos.                                         

Es el amor de Antígona lo que trasciende y penetrar en nuestros corazones. Es el amor quien le hace descender a los abismos, a ese infierno de dolor, de soledad y de delirio. Y es esta experiencia de amor la que le hace encontrar ´su razón de ser´ en la vida, para que la luz ilumine en el corazón humano.

 Hay que preguntarse: ¿Qué nos enseña Antígona? La respuesta la encontramos si hacemos un acto de reflexión, con una actitud de humildad y manteniendo la mirada interior del corazón.

Los seres humanos somos complejos, en cuanto cometemos las mayores atrocidades. Así como lo contrario: somos capaces de amar, de sentir, de crear belleza. Partiendo del conocimiento de nosotros mismos, Antígona nos enseña a elegir, porque es nuestra conciencia. La conciencia de toda la historia humana.

                                                      José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 26 de abril de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio y a su equipo de redacción por su interés por temas de cultura, de opinión y pensamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Primavera palpitante

primavera Ante la llegada de la primavera, el poeta Antonio Machado, sorprendido, nos dice: “¡La primavera ha venido, / nadie sabe cómo ha sido!”. Que se presenta sin avisar, sin golpear a la puerta. Pero, sí, golpea en los corazones y exige ese latir palpitante del que se apropia. Porque la primavera es como un gran corazón que palpita alocadamente, para hacerse notar. Como dice otro poeta: “Viene la primavera/ toda vestida de cal, / alegre, inquieta, / ingenua como una niña”. Que sin querer, se hace presente y muestra su ingenuidad.

  Esta primavera, de 2019, viene palpitante. También ingenua como es ella. Tenemos doble cita, en abril y en mayo. Citas comprometidas con las elecciones, que deciden el futuro de nuestro país y de nuestro municipio. Que es el futuro de todos. Es una cita tan formal como si fuera con ese ser querido, que motiva nuestra existencia. Aunque parezca que exagero, no exagero tanto, porque de votar depende que, en conciencia, no tengamos que lamentarnos.  Así me lo confirma, el novelista francés, Victor Hugo, que dejó escrito: “El invierno está en mi cabeza, pero la eterna primavera está en mi corazón”. Pienso que siendo cuestión de corazón, la decisión es personal. Que no debo dejar que los demás decidan por mí, o sin mí.

  Tenemos otra cita con María Zambrano, nuestra pensadora, los días 10, 11, y 12 de abril, que se celebra el VI Congreso Internacional. En este congreso, se ha elegido su libro Persona y Democracia, como temática de estudio y de profundización. En esta obra, María Zambrano muestra su preocupación por las cuestiones de interés social: la crisis democrática, la proliferación de los totalitarismos, la desigualdad social, los derechos humanos… Problemas que están vigentes, los cuales requieren una reflexión acerca de la situación actual, y sus posibles soluciones.

 He recurrido, muchas veces, al libro Persona y democracia para tomar citas, las cuales he reflejado en anteriores artículos. Pienso que, por la importancia de los temas que trata esta obra, es de gran interés para todos. Es una obra imprescindible, que debe ser conocida por las personas con compromiso político. Porque es un instrumento muy válido, para tomar conciencia de la problemática social y concebir el verdadero sentido de la palabra democracia.

  El 11 de abril, las personas amantes del teatro tenemos un nuevo encuentro con la Compañía María Zambrano, que pondrá en escena la obra La tumba de Antígona, cuya autora es María Zambrano. Aquí la pensadora hace una adaptación filosófica de la obra Antígona de Sófocles.  La figura de Antígona es de tanta trascendencia que en todas las épocas ha estado presente.  Antígona es símbolo de la objeción de conciencia, de la rebeldía y la desobediencia; anteponiendo la ley divina y natural, a las leyes creadas por los hombres. Ella, como mujer, es portadora de la naturaleza y de los valores de la familia; por ello, defensora de la ley natural no escrita, frente a la norma social.

  Quisiera hablar también de la mirada de la primavera. Y de cómo esa luz tenue que se cuela por las rendijas, llega a iluminar el interior de los corazones. Esa luz que nos hace mirar de otra manera. Que nos invita a pasear y a recrearnos en el paisaje. Que nos empuja ir al encuentro de la amistad y compartir la mesa, el asado de carne o la sardina mirando al mar. Unos prefieren la montaña, otros la mar, o bien ambos paisajes. Nuestros pueblos se hacen más habitables y más festivos.

                                                           José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24, (Comarca de la Axarquía), el 05 de abril de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez y a su equipo de redacción, por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

´La Torre de la Mar´

TORRE DEL MAR   Se nace de unas entrañas, para despertar a la luz de una familia que nos acoge, y de un pueblo o una ciudad que nos recibe. Esto hace que el lugar de nacimiento sea entrañable. Ese pueblo que nos ha visto nacer y crecer es como el árbol, cuyas raíces nos unen para siempre.

 Pero la vida nos muestra horizontes a seguir, ya sea por motivo de trabajo, o bien porque buscamos un pueblo o una ciudad para vivir, o ese lugar acogedor que nos gusta visitar en vacaciones.

 Me viene a la memoria, desde mi casa natal en Algarrobo, esa imagen de niño mirando al mar; jamás pensé que Torre del Mar sería mi destino para trabajar, formar una familia y vivir tantos años.

 ´La Torre de la Mar´, como se la conocía en la antigüedad, era esa ´Torre´ vigía que también miraba al mar. Que, con el tiempo, fue acogiendo con hospitalidad a todas las familias.

 Ahora, Torre del Mar la siento como un alma grande que vive con fortaleza, orgullosa de oír latir los corazones de sus habitantes. Es como una madre, entrañable, porque nos adopta como hijo, sólo por el hecho de vivir o de visitarla. Y, con un paso lento pero seguro, todos somos testigos de cómo la hemos visto crecer y cómo hemos crecido con ella. Si nos preguntase, ¿cómo es Torre del Mar?, contestaríamos que posee la cordialidad de un pueblo y los recursos de una gran ciudad.

 El presente y el futuro de Torre del Mar van unidos al municipio, a la Axarquía y a su capital de provincia, Málaga. Hay que gestionar bien sus recursos. Apostando por un turismo sostenible, que respete la habitabilidad y el medio ambiente. Que ponga en valor los bienes culturales.

 Todos conocemos cómo el turismo no sostenible acarrea el problema de la habitabilidad, y esto tiene graves consecuencias como el peligro de convertirse en un lugar inhabitable, de personas hacinadas que destruyen el entorno natural; cuyos habitantes padecen de estrés, perdiendo calidad de vida. Atrae a personas marginadas, como ocurre en las grandes ciudades, que sobreviven de las migajas de la situación turística. Hay que poner los medios, ahora en el presente, para que en el futuro no surjan los problemas. Logrando un desarrollo de construcción de viviendas equilibrado con el medio ambiente. Crear albergues asistenciales, evitar zonas marginadas de población. Esto último se consigue con un plan de integración socio- cultural y laboral.

 Cuando digo que Torre del Mar va unido a su municipio, Vélez- Málaga, a la Axarquía y a Málaga, es porque Torre del Mar debe de ser ejemplo, para que Vélez- Málaga como municipio tenga esa cohesión, poniendo en valor sus recursos culturales y naturales. Con el objetivo de desarrollar todas sus localidades costeras y del interior, demostrando que se le augura un gran futuro turístico y cultural. Con la comarca porque hay que aunar el mar y los pueblos rurales, potenciando la calidad de su paisaje y gastronomía. Y con Málaga que, gracias a su cercanía y buena comunicación vial, es un puente de intercambio cultural.

 ´La Torre de la Mar´ debe seguir mirando al mar. Hay que cuidarla mucho, para que siga siendo el faro que alumbre y guíe a buen puerto a los navegantes. No quiero que nadie naufrague. Que sea ese entorno privilegiado lleno de emoción, de pulmón natural, de convivencia humana.

                                                                       José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24, (comarca de la Axarquía), el viernes, 22 de marzo de 2019. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez y a su equipo de redacción, por su interés por los temas culturales, de opinión y de pensamiento.