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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CANELA DE SAN ROQUE- POR EL HABLAR DE LA GENTE”.- POR EL POETA JOSÉ MARCELO RUIZ, EN LA PEÑA FLAMENCA “EL NIÑO DE VÉLEZ” (VÉLEZ- MÁLAGA)

CANELA DE SAN ROQUE, EL QUEJÍO DE UN ALMA ROTA”

canelaComo poeta, he de confesar que mi acercamiento al flamenco surge cuando descubro un lenguaje lleno de sentencias, en el cual el alma se rompe ante un “quejío” que se hace canto y trasciende a lo sagrado. Ésta ha sido mi motivación, a petición de Luís Soler, persona sabia y entendida en el flamenco y, conocido por todos vosotros, para aceptar el compromiso de la presentación de este entrañable libro: Canela de San Roque, por el hablar de la gente.

Es un libro escrito en equipo, por personalidades entendidas y amantes del flamenco (José Vargas Quirós, Carlos Martín Ballester, Antonio Burgos García y Luís Soler Guevara), que han compartido la vida flamenca y la amistad del “cantaor” Alejandro Segovia Camacho (1947- 2015 ), conocido artísticamente como “Canela de San Roque”.

Como indica en el prólogo Ramón Soler Diaz: “Es un libro que sobrepasa lo meramente biográfico de la vida flamenca de Canela de San Roque, porque además, recoge toda la historia flamenca de los artistas de la comarca del Campo de Gibraltar”. Los autores reivindican la importancia de aquellos artistas no profesionales, que han tenido el cante como forma natural y cotidiana de expresión. Nos habla de Perico Montoya, Frasquito Cortés, Joaquín el Limpia, Rafael El tuerto, Tío Mollino… Sobre ellos se apoyaron quienes alcanzaron notoriedad, como es en el caso de Canela de San Roque.

La personalidad flamenca de Canela de San Roque queda muy bien documentada, gracias a los testimonios que los autores recogen en vida del “cantaor”. Esto le añade hondura, sentimiento y pasión a los textos. Está ilustrado el libro con numerosas fotografías de la trayectoria artística del cantaor. Cualidades que el lector agradece a ser más amena la lectura

El cante de Canela de San Roque “toíto es quejío”. Desde pequeño, toma los consejos de Perico Montoya: “¡Niño no cantes: tienes que sentir lo que estás cantando”. Él lo lleva a la práctica, se le quiebra la voz de dolor en la “siguiriya” y en la “soleá; las cuales interpreta con majestuosidad y por todos los estilos. Lo de sentir el cante lo tenía bien asumido, cuando él mismo le explicaba a Ramón El Taxista que a ti te tienen que doler las cosas y ponerte malo cantando, para hacet llegar a la gente ese dolor que sientes, Y, más adelante, insiste en el tema, se refiriéndose a la “siguiriya” y a la “soleá”: “Si te quejas, la soleá te hiere, la siguirya te mata”. Porque

lo suyo era ponerse en trance. Nos lo hace saber, cuando nos confiesa: “El cantaor no se arranca a veces, hasta que él no se encuentra en trance, […] hasta que no siente en su interior la pujanza inevitable de expresarse”

En cuanto a las raíces flamencas de su familia y del entorno en que nace y vive Canela de San Roque, el libro recoge un hermoso testimonio relatado por él : “Juan Segovia Serrano (El Canelo), “mi abuelo Juan, sí cantaba, y muy bien.[…] Pero por encima de todos estaba mi suegro Francisco Cortés Flores: ¡ Era un fenómeno, cogía las cosas de Pastora y las bordaba. Tenía mucha velocidad en la voz!. […]

 No he escuchado a nadie cantar por bulerías de esas hechuras.” José Canela, su hijo, lo corrobora: “Mi abuelo materno tenía un eco muy gitano, y cantaba al 6 por medio, dándole “bocaos” al cante. Desde luego que mi padre bebió de esa fuente”. Hablemos, pues, de las fuentes en qué bebió Canela de San Roque, y él nos lo dice en otra entrevista hablando de los artistas de su pueblo natal: “Perico el de Ramón, Los Jarritos, Dieguillo Molina, la genialidad de Perico Montoya que le consideraba su maestro, porque le enseñó a cantar pausadamente la soleá” ¡Cómo se debe hacer!. Todos buenos cantaores. Aunque en San Roque había una tradición de cantar soleá, siguiriya y saetas. También destacaba los fandangos de Chato Méndez, Joaquín El Limpia, Antonio de la Calzá. Está también la influencia de su padre, Alejandro “El Canelo”, que le hablaba de La Pastora, de Tomás Pavón y Manuel Torres. Pero de Antonio Mairena le decía que era el más largo de todos los tiempos. Él lo acepto como propio. Por lo tanto, fue creciendo con estos modos expresivos. Adquiriendo su propia personalidad. El periodista Juan José Téllez nos habla de ello, en estos términos: “Conocía demasiado los cantes antiguos como para limitarse a imitar a los maestros”[…] Canela fue mestizo en el amplio sentido de la palabra y al legado mairenista sumo muchos otros. Desde el acento de su tierra, hasta el de Utrera, exploro numerosos vericuetos. Siempre teñidos de solemnidad”.

Basta con escuchar sus cantes, sentimos todo el peso histórico del flamenco y la sabiduría de mestizaje que poseía ÉL era consciente de ello, porque siempre se transfiguraba al cantar: su alma se desgarraba y el corazón le salía por la boca a pedazos. Lo confirma sus propias palabras: “Si yo no trasmitiera, no cantaría”. Frase que expresa en una entrevista al mismo periodista, Juan José Téllez y que aparece en el diario Europa Sur, el 30 de octubre de 1994.

Del mismo trazo, encontramos en el libro opiniones de otros artistas con los que él actúo, que aseveran este sentir de trasmitir, como es la de la bailaora Mónika Bellido: “El caminar airoso, el porte con empaque de artista y el peso de su sabiduría en el semblante. Es la estampa que me viene a la memoria de aquel Canela de entonces, que se sabía depositario de siglos y siglos de cante que se agolpaban en su garganta. Lo sabe y lo saborea en cada una de las letras que brota de su alma y de su mente, de lo más hondo de su ser para rasgar el silencio de su auditorio”

En cuanto al elenco de guitarristas acompañantes fue muy amplio, todos muy buenos artistas como: Tío frasco, El Moreno, Luis Aparecida, El Quino, Andrés Rodríguez, Lalo Macías, Niño Jero, El Mami, Juan Antonio Muñoz, Pascual de Lorca y Antonio Carrión.

En una conversación que mantiene Carlos Martín Ballester con Antonio Carrión, el guitarrista nos define el estilo de Canela de San Roque: “Le aportaba nervio a Mairena, pegaba más “puñalás”. También se miraba en el Caracol, Chato Méndez. De ritmo estaba “pasao”, capaz de meter por bulerías la guía telefónica. De Pastora, Tomás, Chocolate también se acordaba.”

Cuanto más avanzamos en la lectura del libro, descubrimos la hondura flamenca del alma del cantaor y su buen hacer. Personalidades y entendidos en la materia nos dan sus opiniones sobre Canela de San Roque, como son: Rafael Ruiz García, Pablo García Mancha, Miguel Ángel Fernández… Todos coinciden en ese quejío de hondo dolor, muy cabal. Que es un cantaor jondo y enciclopédico en su saber sobre la historia de los cantes. Que posee una garganta prodigiosa y una voz muy flamenca. Que ejecuta el cante con sabiduría, bien medido y pausado, sin gritos ni aspavientos, para llegar con los melismas a cotas de inmensa perfección. Esto lo corrobora la audición de los dos C.Ds que acompañan al libro. Excelente recopilación de los cantes, seleccionados por los autores.

 Está en la memoria de todos: “La aportación del gran artista es como el buen vino que tiene solera, porque lleva consigo toda una historia detrás”. Queda lo bien hecho, para el acervo cultural del flamenco y para deleite de los aficionados. En este libro se hace verdadera justicia a Canela de San Roque, a toda una estirpe de artistas flamencos. Por ello, es un libro que se hace imprescindible en la lectura del buen aficionado. Ustedes están en el derecho de preguntar: ¿Por qué? Yo, en el deber de contestarle: porque hay que conocer las fuentes y beber de esos manantiales. Que Vds. lo disfruten.

José Marcelo Ruiz

                                                                                            (Poeta)

El  libro Canela de San Roque- por el hablar de la gente  fue presentado por el poeta José Marcelo Ruiz, el día 16 de diciembre de 2016, en la Peña Flamenca “El Niño de Vélez”- (Vélez- Málaga), (que actúo como organizadora del acto con la coordinación de Cristóbal Moya (socio de la Peña). Y con la presencia del flamencólogo   Luis Soler  Guevara (Coautor del libro), y del flamencólogo Ramón Soler Diaz (autor del prólogo).

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COMENTARIO DEL POETA JOSÉ MARCELO RUIZ A LA EXPOSICÍON: “FÍGURAS CONTEMPORÁNEAS” DEL PINTOR GÓMEZ PEÑA, EN LA SALA DE EXPOSICIONES DEL PALACIO DE BENIEL.- VÉLEZ- MÁLAGA (mayo de 2002)

ENCUENTRO CON MORFEO

catalogo-gomez-pena-001Cuando Morfeo extiende su mano sobre el rostro humano y, le abre la ventana del sueño. Se despierta La Inconsciencia, un ser que nos recuerda el mundo al que pertenecemos siempre. Gómez Peña, ha sabido ahondar en su ser, encontrarse ante la ventana y, sorprenderse ante el mismo Pensamiento que le ha llevado al meridiano, donde se confunde lo imaginario y lo palpable por los sentidos. Él, sabiamente, les denomina “Encuentros.”

Creando el espacio infinito, técnicamente logrado con la gama de grises, en donde una línea muestra la fragilidad de la existencia humana. Es en el mismo sueño, donde los peces, aves… el reino animal mira cara a cara al hombre, para hablarle de la sinceridad del instinto natural ante la metamorfosis camaleónica del ser humano. Ante tal sorpresa, surgen las figuras erectas y estáticas, donde toda la fuerza está en los ojos atrapados en la locura de sentirse perdido en el universo de Morfeo.

La luz y la sombra se difuminan, utilizando los colores pasteles y las tonalidades grises, para crear la dimensión de la profundidad y el volumen de lo efímero. Forma la composición exacta de los elementos, para lograr la atemporalidad y el vacío.

          Enhorabuena, José Manuel Gómez Peña.

José Marcelo Ruiz

(poeta)

Exposición: “Figuras contemporáneas”, en la sala del Palacio de Beniel (Vélez- Málaga), desde 10 al 21 de mayo de 2002    . Escrito publicado en la prensa “EL AVANCE”, periódico Comarcal de la Axarquía (Málaga), el 17 de mayo de 2002.

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COMENTARÍO DEL POETA JOSÉ MARCELO RUIZ SOBRE LA EXPOSICIÓN DE PINTURA Y ESCULTURA DEL ARTISTA FRANCISCO MARTÍN, EN LA SALA “CASA FUERTE DE BEZMILIANA (RINCÓN DE LA VICTORIA).-


NATURALEZA SALVAJE

En efrancisco-martinl histórico Castillo de Bezmiliana, hoy convertido en sala de encuentro con el arte, del pueblo marinero de  Rincón de la Victoria, nos vuelve a sorprender Francisco Martín con una exposición de escultura y pintura, con esa fuerza primitiva a la que yo le llamo:  “Naturaleza salvaje”

En un principio el ser era naturaleza, todo era naturaleza, pero el ser se convirtió en humano y tuvo miedo y, el miedo creó al hombre.

El hombre es hombre por su humanidad y, ésta huyó del bosque y de la selva, construyó la casa para protegerse de la naturaleza y del animal.

La naturaleza salvaje se escondió en una esquina del ser humano a la que llamó alma, allí vive como huida de los crímenes del hombre.

Conocí a Paco Martín, en su estudio golpeando ferozmente sobre el tronco de un árbol, me lo presentó un amigo artista porque yo buscaba la fuerza natural y salvaje del alma. Él ahonda esta esquina perdida y, la ha encontrado, la conoce y le habla. Surge vociferando y esculpe sobre ella misma, eternizando la imagen del “ser natural y salvaje. ¡Ay, qué has cometido un crimen!. La poesía muestra su rostro divino: el hombre tiene la proporción que le corresponde y, contempla su pequeñez y sin rostro ante la inmensidad de la naturaleza. !. La luz y el aire quedan atrapados en la imagen pictórica. ¡Es un crimen, amigo poeta!. ¡Cállate, hombre y muerde tus entrañas!. Sólo los poetas sabemos este secreto.

                    José Marcelo Ruiz

(poeta)

Exposición realizada en la sala “Casa Fuerte de Bezmiliana”.- Rincón de la Victoria, de 05 de abril al 28 de abril de 2002. Comentario publicado en la prensa “EL AVANCE”, periódico Comarcal de la Axarquía (Málaga), en abril 2002

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Comentario del poeta José Marcelo Ruiz, a la exposición de pintura del artista Rafael Domínguez.

¡HÁGASE LA LUZ, Y  LA LUZ HABLÓ!

20161219_205319Se conoce al hijo de la mar, porque tiene de corazón una caracola y en su rostro está esculpido el temperamento de las olas y, tiene como compañera la fiel gaviota.

Rafael Domínguez es hijo de la mar, parido en la hora en que la luz juega con las carcajadas blancas. Como el niño que despierta cegado, se pregunta por qué mi alma quiere atrapar la sonrisa que vuela sobre las aguas. Todo su afán artístico es la búsqueda de estos instantes de diálogo.

Y lo consigue recreando la profundidad de la mar, en el paisaje de su tierra natal del puerto pesquero de la Caleta. Las luminarias besan el movimiento del agua salada que golpea las embarcaciones. Queda envuelto en una atmósfera de luz y sombra, se ríe el azul del verde y, el verdemar juega con el violeta, como es mi Mediterráneo risueño y juguetón. No hay cuadro de pintura, sólo hay mar.

Esculpes a los hijos de la mar, ¿por qué lo haces?; si es el alma la que encarcelas.

Es que la poesía, Rafael, no es muda ni ciega. El ciego es el hombre que no puede ver con tanta luz, y  es mudo porque no ha aprendido hablar en silencio.

Tú, como poeta, has encontrado ese momento en que se pronuncia: “ Hágase la luz, y la luz habló.”                                                                                                                                                                                                                                                                                  José Marcelo Ruiz                                                                                                                                                 Poeta.

Exposición: “Una década de pintura y Escultura”(1992-2002),  del artista  Rafael Domínguez,  en la sala “Casa Larios”- Tenencia de Alcaldía de Torre del Mar, de 18 al 28 de mayo de 2002.

Comentario publicado el viernes 24 de mayo de 2002, en la prensa “El Avance”.-  (Periódico Comarcal de la Axarquía- Málaga)

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Comentario del poeta José Marcelo Ruiz, al catálogo de la exposición de acuarelas del pintor Francisco Gombau.

Torre del Mar 15 de abril de 2000

acuarela-barcoFRANCISCO GOMBAU es de los seres paridos por la mar, en el puerto de Vinarós (Castellón), corre por sus venas , no sangre sino agua salada. Tiene la luz del Mediterráneo tan dentro que le ciega el alma. Marinero, sí y, ciudadano de cualquier parte. Arribado por un golpe de olas, hoy vive y trabaja entre nosotros, me sorprendió su buen hacer en el admirable BELÉN del puerto de la Caleta, y como no, en esta manifestación creativa donde su retina atrapa lo cotidiano y su sensibilidad de poeta lo transfigura, quedando el paisaje en el plano de lo soñado. Son sus pinceladas, agua de mar, así lo requiere la acuarela, donde el pincel golpea valiente y atrevido con la firmeza y dominio que caracteriza a este hombre conocedor de su obra. Se siente a gusto, derrocha luz y, la sombra tenue envuelve de manera tan acertada la composición que queda en su justa medida. Surge el aire, que se respira, el paisaje está vivo, porque se siente latir el corazón.

Y la mar, el mundo de la mar, Francisco, ¿ por qué quieres atraparlo?. Él me contesta: – no, nunca se puede coger la mar. Sólo se la siente.     

                                                              José Marcelo Ruiz                                                        (poeta)

Exposición realizada en la sala “Casa Larios” de la TenencIa de Alcaldía de Torre del Mar, del 15 al 27 abril de 2000.

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